¿arquitectura sin arquitectos?

Existen inmensos ejemplos de arquitectura sin arquitecto, la arquitectura vernácula, anónima, espontánea, indígena, rural e incluso  monumentos arquitectónicos.  

El arquitecto Rudofsky en su libro “Architecture without architects”:  desvela innumerables ejemplos basados en la sencillez de la sabiduría popular, el valor artístico intrínseco de la arquitectura vernácula y la sostenibilidad, versatilidad y reciclaje o reutilización sistemática de los materiales. 

Tal vez este tipo de arquitectura, por lo menos en España, era posible en el pasado, porque ahora cualquier proyecto de construcción va a tener que pasar por manos de un arquitecto. 

Hace ya más de una década, en 2005, la marca de refrescos Aquarius nos presentaba la historia de Justo Gallego, un ex monje que decidió construir en uno de los terrenos de su familia una catedral para agradecer a Dios la superación de la tuberculosis que padecía.

La persecución de este sueño que durante años le ganó la fama de loco del lugar, comenzaba en 1961, sin estudios de arquitectura, este labrador, actualmente con 89 años ha levantado una construcción de 50 metros de largo y 20 de ancho. 

No existen planos del mismo, ni proyecto oficial. Todo está en mi cabeza. No soy arquitecto, ni albañil, ni tengo ninguna formación relacionada con la construcción. Mi educación más básica quedó interrumpida al estallar la Guerra Civil. Inspirándome en distintos libros sobre catedrales, castillos y otros edificios significativos, fui alumbrando el mío propio. Llevo cuarenta y dos años (a día de hoy son ya 52 años), trabajando en esta catedral, (…)a excepción de algunas ayudas esporádicas, todo lo he hecho sólo, la mayoría de las veces con materiales reciclados (…). Y así seguiré, hasta el fin de mis días, completando esta obra con la valiosísima ayuda que ustedes me brindan. Sirva todo ello para que Dios quede complacido de nosotros y gocemos juntos de Eterna Gloria a Su lado.”

El sueño de Justo Gallego se queda sin tiempo. Ni el Ayuntamiento de Mejorada ni el Obispado de Alcalá de Henares parecen dispuestos a poner un céntimo en un monumento que atrae a miles de personas cada año, porque lo cierto es que la catedral no tiene licencia de obra, no existe ningún proyecto visado por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. La intención de Justo es crear una fundación con el fin de conservar el edificio, pero lo cierto es que sin la firma de un arquitecto no puede hacer nada, y  parece complicado que alguno quiera asumir el riesgo de vincularse al proyecto, pues la responsabilidad civil si pasara algo sería de él.

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