“Salomon saith: There is no new thing upon the earth. So that as Plato had an imagination, that all knowledge was but remembrance; so Salomon giveth his sentence, that all novelty is but oblivion.”
Francis BaconEssays LVIII.

Salomón dijo: no hay nada nuevo sobre la tierra. Así como Platón imaginó que todo conocimiento no es otra cosa que recuerdo, Salomón sentenció: que toda novedad no es otra cosa que olvido”
Francis BaconEssays LVIII.

 

 

Mario Benedetti

 

Ah ¿quién me salvara de existir?
Fernando Pessoa

Dijo el fulano presuntuoso /
hoy en el consulado
obtuve el habitual
certificado de existencia

consta aquí que estoy vivo
de manera que basta de calumnias

este papel soberbio / irrefutable
atestigua que existo

si me enfrento al espejo
y mi rostro no está
aguantaré sereno
despejado

¿no llevo acaso en la cartera
mi recién adquirido
mi flamante
certificado de existencia?

vivir / después de todo
no es tan fundamental
lo importante es que alguien
debidamente autorizado
certifique que uno
probadamente existe

cuando abro el diario y leo
mi propia necrológica
me apena que no sepan
qu estoy en condiciones
de mostrar dondequiera
y a quien sea
un vigente prolijo y minucioso
certificado de existencia

existo
luego pienso

¿cuántos zutanos andan por la calle
creyendo que están vivos
cuando en rigor carecen del genuino
irremplazable
soberano
certificado de existencia?

 

Hace poco y no se muy bien como, comencé a leer a Mario Benedetti, y no puedo sino, dejar de recomendarlo, aunque eso de citar poetas y escritores del siglo pasado no esté de moda.

Me gusta su escritura poco melindrosa, es directo, sin abundantes metáforas ni adornos, con versos elementales, una poesía accesible y eficaz capaz de llegar a todas las personas. Juega con la ironía, tiene múltiples referencias a otros autores, trata un amplio espectro de temas, y lo hace desde una perspectiva cercana al lector, es por lo tanto, un comunicador.

El propósito de Benedetti es  “transformar” al lector, que éste se sienta aludido, afín a él, comprometerlo en el amplio sentido de la palabra, desde un compromiso social o político hasta un compromiso personal e íntimo. Generalmente en sus escritos transmite optimismo, fuerza, vitalidad.

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar / abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan / abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno /
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines de pasado
y los sabios granujas del presente.

 

Podía estar copiando más y más poemas como  No te salves, Chau pesimismo, Grietas, Decir que no

 

Ciudades Invisibles, las ciudades y el deseo

 

Zobeida. Karina Puente Frantzen

Hacia allí, después de seis días y seis noches, el hombre llega a Zobeida, ciudad blanca, bien expuesta a la luna, con calles que giran sobre sí mismas como un ovillo.

Esto se cuenta de su fundación: hombres de naciones diversas tuvieron un sueño igual, vieron una mujer que corría de noche por una ciudad desconocida, la vieron de espaldas, con el pelo largo, y estaba desnuda. Soñaron que la seguían. A fuerza de vueltas todos la perdieron. Tras el sueño, se pusieron a buscar esa ciudad; la ciudad, nunca la encontraron, pero se encontraron unos a otros; decidieron construir una ciudad como la del sueño. Para trazar las calles, cada uno siguió el curso de la persecución; en el punto en que habían perdido la pista de la fugitiva, dispusieron espacios y muros diferentes a los del sueño, para que ella no pudiera escapar de nuevo.

Esta fue la ciudad de Zobeida donde se establecieron esperando que una noche se repitiese aquella escena. Ninguno de ellos, ni en el sueño ni en la vigilia, vio nunca más a la mujer. Las calles de la ciudad eran aquellas por las que iban al trabajo todos los días, sin ninguna relación ya con la persecución soñada. Que por lo demás estaba olvidada hacía tiempo.

Nuevos hombres llegaron de otros países, que habían tenido un sueño como el de ellos, y en la ciudad de Zobeida reconocían algo de las calles del sueño, y cambiaban de lugar galerías y escaleras para que se parecieran más al camino de la mujer perseguida y para que en el punto donde había desaparecido no le quedara modo de escapar.
Los que habían llegado primero no entendían qué era lo que atraía a esa gente a Zobeida, a esa fea ciudad, a esa trampa.

Este fragmento del libro de Ciudades Invisibles de Italo Calvino se me ha presentado en diferentes escenarios en un corto periodo de tiempo, así que tenía que publicarlo, porque probablemente sea una de las ciudades con más carga simbólica del libro de Calvino, y la única que habla del papel de la mujer en la sociedad. Del peso de la belleza como algo femenino, como una absoluta verdad que es buscada por artistas, poetas, escritores, esa idea de la musa, la mujer como medio para que los hombres alcancen esa idea utópica de belleza… Dejo aquí el tema, sin meterme en compromisos, que cada cual extraiga sus conclusiones. Entre tanto, me quedo con estas ilustraciones de Zobeida, esa ciudad enrevesada, esa ciudad que no lleva a ninguna parte, esa trampa.

Lisboa, mini guía

Quería hace tiempo recopilar los lugares que hacen de Lisboa esa ciudad que tanto me gusta, que desde hace un par de años me tiene enamorada y que siempre recomiendo a familiares y amigos que vienen por aquí. Ahora que se acercan las fallas y por tanto, hay quien huye de Valencia, me he animado a dejarlo todo por escrito y así lo puedo compartir.

Lisboa es una ciudad preciosa y parte de esa culpa la tienen los grandes desniveles del terreno que llevan a numerosos miradores, es de las pocas ciudades que puedes verla perfectamente desde todos los puntos. La ciudad está llena de subidas y bajadas y el pavimento es calzada por lo que atención con el calzado, tiene que ser cómodo.

Lisboa está claramente divida en barrios y cada barrio tiene su morfología y su carácter proprio.

BAIXA

Está la Baixa, que fue la parte más afectada por el terremoto, así sus calles levantadas posteriormente, son anchas y en forma de cuadrícula. Su eje principal es la Rua Augusta que une la plaza del Rossio con la Praça do Comercio, la plaza más grande de Europa que con su “Cais das colunas” al que llega el rio Tajo (Tejo en portugués) hacen de ella un encuadramiento precioso. La Baixa está llena de tiendas banales y restaurantes turísticos pero hay una excepción, un restaurante típico portugués, que se llama Marisqueria Uma, y sirven el que probablemente es el mejor arroz de marisco de la ciudad. Es muy barato, la ración de arroz es poco más de 10 euros por persona, eso si, el atendimiento es bastante antipático,  el lugar es antiguo y sin gracia, pero el arroz bien merece la pena.

La baixa divide los barrios más populares como Alfama y Mouraria con los barrios más lujosos como Chiado y Principe Real. Tengo cierta tendencia por estos últimos, no porque sea una “snob” o no me gusten los otros, sino porque son menos turísticos, barrios residenciales con más espacios verdes y plazas donde estar tranquilo a tomar algo sin el constante goteo de tuk-tuks y grupos de turistas. Porque si algo está aumentando en Lisboa, es el turismo, la ciudad está cambiando de cara a servicios para los turistas y esto hace que esté perdiendo cierta originalidad, esa atmósfera antigua, esa preservación en el pasado… De aquí un poco de esta guía, para potenciar los verdaderos lugares lisboetas, los restaurantes de tasca y de empleado de boli en el bolsillo de la camisa, las tiendas viejunas… 

ALFAMA

En Alfama merece la pena pasear por sus calles empinadas e ir a sus miradores, esenciales son “Portas do Sol” y más alejado, en el barrio de Graça, el mirador “Senhora do Monte”. Por ambos dos pasa el eléctrico 28 (tranvía antiguo), que aunque es precioso y toda una experiencia, más vale cogerlo pronto y tener cuidado con la cartera, pues se llena de turistas y por tanto de carteristas. En cuanto otras atracciones de estos barrios, en mi opinión no vale la pena ir al castillo, es muy caro y no te va a ofrecer mejores vistas que el mirador de Graça o Senhora do Monte. Los sábados y martes se celebra en Campo de Santa Clara, (el 28 también pasa por ahí) la Feira da Ladra (Feria de la Ladrona) que es una especie de rastro un poco desvirtuado..

Alfama hay que pasearla , buscar sus calles estrechas con ropas tendidas, entrar en algún bar típico y pedir un café (que saben a café auténtico) o una imperial (una caña). Este barrio es el más festivo durante los Santos populares, que son el 13 de junio, aunque la fiesta dura todo el mes, así que si coincide la época no dudes en comerte unas sardinas en cualquier “casal fallero” (salvando las distancias) de Alfama,

El barrio de la Mouraria es fronterizo con la zona de Intendente y Martim Moniz, me recuerda bastante a nuestro “Ruzafa” (también salvando, y mucho, las distancias), es decir una zona muy multirracial que ahora está de moda. Si buscas un chino, indiano, turco… esta es la zona. Si se tiene tiempo se puede ir a conocer la tienda de “A vida Portuguesa” que está en el Largo do Intendente, a parte de que esta tienda, que hay unas cuantas en Lisboa, merece la pena descubrir, aquí esta localizada en una antigua fabrica de azulejos lo que la hace más extraordinaria.

Alfama y Mouraria son barrios populares conocidos por el Fado, pero sinceramente no tengo consejos al respecto

Por estas zonas no conozco muchos restaurantes, pero siempre que quiero comer un buen pescado fresco y barato o un excepcional “Polvo a Largareiro” (Pulpo) voy a “O Cofre” en Rua dos Bacalhoeiros. Si tu presupuesto es mucho más holgado, en esta zona hay dos famosos restaurantes: Cervejaria Ramiro, un típico portugués especializado en marisco de alta calidad, que los fin de semanas siempre tiene fila. Y el otro con platos típico portugueses pero de lujo y estética mucho más fina y moderna es Bica do Sapato.

Y después de comer o cenar viene bien probar uno de los digestivos más populares de Lisboa, la ginginha, se tratra de un licor de cerezas (ginghas) y te lo puedes pedir “com elas” o “sem elas”. Los más famosos están en la baixa, cerca de la Praça Dom Pedro V, yo suelo ir a “Ginginha sem rival en la Rua Portas de Santo Antão 7.

Ahora si, vamos a la otra parte de la Baixa, la parte que más me gusta recorrer, Chiado, Principe Real…

CHIADO

Tez sea por la influencia que este barrio tenga en la arquitectura que tanto me gusta. El Chiado sufrió un grande incendio en 1988, y el arquitecto responsable de reconstruirlo ha sido Alvaro Siza, y su huella se nota perfectamente. La arteria principal de este barrio es la Rua Garret, que va desde los famosos Armazens do Chiado hasta la Praça de Camoes. Famosos en esta calle son laos Cafés de “A Brasileira” y “Bernard”, ambos turísticos y caros, en el primero merece la pena entrar por las pinturas de Almada Negreiros, un grande pintor portugués y hacerte la típica foto con el Pessoa de la terraza, del segundo son famosos los croissants (nunca los he probado).

La joya del Chiado es el “Largo do Carmo”, una plaza cargada de historia por dos motivos, fue un punto clave de la revolución del 25 de Abril así como el Convento do Carmo de techos derruidos nos recuerda el terremoto de 1755. Esta pequeña plaza tiene una atmosfera única, en el centro se sitúa un bonito chafariz y está llenos de jacarandas que cuando están en flores llenan la plaza de color. Desde aquí se accede a la parte superior del Elevador de Santa Justa desde donde se tienen unas espectaculares vistas de la Baixa. Y por aquí también podrás ver la “firma” de Alvaro Siza.

En cuanto a los lugares de restauración y de comercio de esta zona, destacan las tiendas de la A vida Portuguesa de la Rua Anchieta , la tienda de Cerámicas na Linha de la Rua Capelo, y la de Vista Alegre. Las tres son de cosas de casa, y las dos últimas especializadas en platos, vasos… vajilla. En esta zona hay restaurantes muy buenos, son muy famosos los restaurantes Belcanto, el Cantinho do Avillez , Mini Bar, los tres del mismo chef. Son buenos y muy caros. A veces voy al restaurante Royale Cafe, un pequeño sitio muy agradable con un patio interior y ahora también terraza que tiene una carta con platos de bastante sitios así como portugueses como el pulpo (mi debilidad) que también es muy bueno. Estoy con ganas de probar la Taberna da Rua das Flores, dicen que es un sitio de tapas bueno bonito y barato. Otro sitio barato y muy típico está en la Plaza de Camoes, se llama O Trevo y sirven unas de las mejores bifanas (bocadillo típico portugués de carne de cerdo) de la ciudad

Un mirador interesante porque ofrece vistas al puente 25de Abril, que está cerca del Chiado, concretamente en el barrio de la Bica, donde está el otro elevador del mismo nombre, es el de Adamastor, aquí el ambiente es mucho más joven, y se huele (ya me entenderéis….), es típico ir allí con un par de cervezas a ver la puesta de sol (os recuerdo que beber en la calle en Lisboa está permitido). El Chiado es fronterizo con Bairro Alto, lleno de bares y discotecas, es el lugar de fiesta, aquí también hay conocidas casas de fado, como Adega Machado, Casa Severa o O Faia, como ya he comentado, nunca fui a ninguno así que no puedo recomendar uno en particular.

PRINCIPE REAL

Desde el Chiado se llega a Principe Real, el barrio gay y de los modernos, se puede llegar a él a través del Miradouro Sao Pedro Alcantara, o desde la Baixa con el Elevador da Gloria. Desde aquí se tiene la vista opuesta del Mirador da Graça o Senhora do Monte que antes hablábamos. Principe Real está presidido por un bonito jardín y rodeado de palacios, entre ellos destaca la actual galería comercial de A Embaixada, merece la pena entrar, no por las tiendas sino para ver el interior del palacio. Cerca de aquí hay una pequeña plaza presidida por una fuente, mi plaza favorita, se llama la Praça das Flores, allí suelo ir después de comprarme un helado en Nannarella, que está en la Rua Nova Piedade, un poco más abajo de la plaza. El mejor helado que he probado nunca, recomiendo el de mangericão (albahaca) y manga (mango). Impresionante.

Por aquí cerca hay un bar a la antigua, de camareros uniformados, mobiliario antiguo y pesado, tercipelo, cuadros y estética de cabaret, no es el famoso Pavilhão Chines, que es muy turístico, sino Foxtrot. Sólo abren a partir de las 18h y hay que llamar al timbre para entrar, es curioso que sigue manteniendo la figura del sereno.

En este barrio hay restaurantes muy buenos,  barato y excelente es el Prego da Peixaria, en la Rua da Escola Politécnica. Esta cadena de restaurantes surge por la idea de que en los restaurantes de marisco como el que he comentado antes de la Cervejaria Ramiro, lo más famoso es comerte como postre un “prego”, que es nuestro Pepito, un bocata de ternera. Así que este restaurante es especialista en “pregos” y hamburguesas de pescado, son muy muy buenas la hamburguesa de Choco y Salmao y la de Cangrejo Mole. Hay un restaurante que está de moda que es “A Cevicheria” especialistas en ceviche, dicen que es muy bueno, el problema es que no aceptan reservas, así que tienes que estar dispuesto a esperar un poco. Y como quien espera, desesperas, al lado tienes un típico portugués Tascardoso, bastante bueno.

También quiero mencionar los croissants, pasteles de nata y las torradas (tostadas) de Pao de Canela, en la Plaza de las Flores, y la cocina cabo verdiana muy buena y barata del restaurante Estrela Morena .

Se me olvidaba mencionar que el acueducto y todo su sistema de aguas está bastante conservado, en el propio jardín del Principe Real se puede visitar un reservatorio de agua, el de la Patriarcal, así como en el Jardím das Amoreiras, a pocos metros de ahi está parte del acueducto y otro precioso reservatorio de agua, Mae d’Agua. Y si estás por aquí con hambre puedes comer en un típico portugués como el restaurante Aguas Livres, donde sirven unas pataniscas (una especie de bacalao empanado) con arroz muy buenas,  o ir a un bar parecido a Foxtrot, aunque más pequeño como es Procopio 

OTROS PUNTOS DE INTERÉS

Estos son mis barrios favoritos, luego hay puntos estratégicos de la ciudad que son interesantes, como el Museo Gulbenkian, que se puede ir en metro y parar en la plaza de España, línea roja. Es un museo de arte que si bien sus colecciones son interesantes es más atractivo por su implantación, son dos edificios, un anfiteatro al aire libre y un pabellón rodeados de jardines maravillosos, es un oasis en la ciudad.

Otro museo que me gusta es el de Arte Antiga, situado en el barrio de Alcantara, a medio camino de Belém. También tiene un jardín agradable donde se ve el rio, de su colección destaca el cuadro del Bosco de las Tentaciones de Santo Antonio.

Y ya que hablamos de Belém, es otro sitio que merece la pena ir, es lo más turístico que hay, pero se debería ir. Se puede llegar de autobús con el 714 o el 727 y de tranvía o eléctrico, el 15. En Belém está el Monasterio de los Jerónimos, el Monumento a los Descubridores y la Torre de Belém como elementos claves. Pero si hay algo obligatorio de Belém es comerte un pastel del mismo nombre, en Pastéis de Belém, para ello tienes dos opciones, o haces la cola para llevártelos y te los comes en el jardín o entras a los salones y pides para comer en el momento y si quieres también para llevar. Eso sí, hay que comérselos recién hechos, calentitos, porque con el paso del tiempo ya no son tan espectaculares. En Belém también hay muchos museos como el Museo del Coche (ojo, que coche significa carroza), interesante para los arquitectos porque el autor es Mendes da Rocha o el CCB, centro cultural de Belem donde está el Museo de arte contemporânea Berardo.

Un paseo muy bonito es ir por la margen ribereña, ir andando desde la plaza del comercio en dirección al puente 25 de Abril, y si te animas puedes llegar hasta Belém, aunque son unos 10 km. Cerca del Puente 25 de Abril está el nuevo museo de la ciudad, el Museo de Arte Arquitectura y Tecnología MAAT, que si bien sus colecciones actuales son nulas, el edificio tiene cierta gracia por su revestimiento de cerámica blanca y su posición estratégica en el paseo del río, además es de la arquitecto Amanda Levete.

También cerca del puente está el LX Factory, una antigua zona industrial que se ha convertido en un pequeño centro comercial alternativo con exposiciones de arte, restaurantes, una librería muy bonita Ler e Devagar… Los domingos hacen un mercado de productos portugueses, de segunda mano y biológico entre sus calles.

Hay otra perspectiva interesante de la ciudad, que es desde el otro lado, para ello se puede coger un ferry en Cais de Sodre e ir a Cacilhas, se tarda 10 minutos, desde ahí ir andando por los muelles (el camino es un poco siniestro por la falta de iluminación pero creo que nunca a pasado nada…) hasta llegar a los bares Ponto Final y Atira-te ao rio (los nombres no son muy halagüeños)  donde te puedes tomar algo mientras observas una bonita puesta de sol. Este ferry como los Elevadores, los eléctricos, los tranvías, metros y autobuses se puede acceder con la misma tarjeta de VIVA Viagem. Llevar siempre la tarjeta recargada porque los eléctricos y elevadores abusan y triplican su valor si compras el billete dentro del mismo.

Siguiendo con la ruta gastronómica, hay otra heladería muy buena, igual que la de Nannarella que es Gelato Davvero. Las guías te hablarán de Santinis en el Chiado, pero al lado de estas dos no tiene nada que hacer. Los portugueses son muy golosos, en casa esquina hay una pastelería, les gusta mucho la crema, así que la mayor partes de los bolos (pasteles) están rellenos de esta como las bolas de Berlín, las palmeras, Jesuitas… Nada aptos para diabéticos. Hay un dulce muy bueno de coco que yo a veces llevo a mis sobrinos que es el Pao de Deus de la cadena de panaderías “A Padaria Portuguesa” Los pasteles de nata de la Mantegaria Silva, cerca de la Plaza de Camoes, en el Chiado, también son muy buenos.

Y hay un sitio donde está toda la oferta gastronómica reunida, es en el Mercado da Ribeira, cerca de la estación Cais de Sodré. Es una especie de Mercado de San Miguel, pero más turístico y siempre lleno. Se trata del antiguo mercado municipal que lo han readaptado y por una parte está el mercado propiamente dicho y por otro todos los puestos de los restaurantes más renombrados de la ciudad.

Si se tienen muchos días se puede ir a Sintra desde la estación de Rossio o a Cascais desde Cais de Sodre, a ambas se tarda menos de una hora. Sintra vive del turismo y Cascais del turismo de playa, y si eres arquitecto querrás conocer las famosas obras del  Museo das Historias de Paula Rego de Souto de Moura o el Farol de Santa Marta de Aires Mateus ambas en Cascais. Ya que estamos hablando de arquitectura, el Pabellón de Siza para la Expo de Portugal de 2008 se encuentra en el Parque das Naçoes y su cobertura impresiona.

En fin, no se que más decir, Lisboa es bonita, si tienes buen tiempo es una ciudad luminosa y agradable, a mi me enamoraron sus numerosos miradores y jardines. En cualquier tasca típica portuguesa se come bien y barato, y casi siempre, carne y pescado a la brasa y una buena sopa. Los portugueses son por lo general amables y educados y si oyen hablar español, te van a responder en “español”. Espero que sirva mi mini guía para tener una buena experiencia en Lisboa lo menos turística posible.

 

Bukowski

12 de agosto de 1986

Hola, John:

Gracias por la carta. A veces no duele tanto recordar de dónde venimos. Y tú conoces los lugares de donde yo vengo. Incluso las personas que intentan escribir o hacer películas al respecto, no lo entienden bien. Lo llaman “De 9 a 5”. Sólo que nunca es de 9 a 5. En esos lugares no hay hora de comida y, de hecho, si quieres conservar tu trabajo, no sales a comer. Y está el tiempo extra, pero el tiempo extra nunca se registra correctamente en los libros, y si te quejas de eso hay otro zoquete dispuesto a tomar tu lugar.

Ya conoces mi viejo dicho: “La esclavitud nunca fue abolida, sólo se amplió para incluir todos los colores”.

Lo que duele es la pérdida constante de humanidad en aquellos que pelean para mantener trabajos que no quieren pero temen una alternativa peor. Pasa, simplemente, que las personas se vacían. Son cuerpos con mentes temerosas y obedientes. El color abandona sus ojos. La voz se afea. Y el cuerpo. El cabello. Las uñas. Los zapatos. Todo.

Cuando era joven no podía creer que la gente diera su vida a cambio de esas condiciones. Ahora que soy viejo sigo sin creerlo. ¿Por qué lo hacen? ¿Por sexo? ¿Por una televisión? ¿Por un automóvil a pagos fijos? ¿Por los niños? ¿Niños que harán justo las mismas cosas?

Desde siempre, cuando era bastante joven e iba de trabajo en trabajo, era suficientemente ingenuo para a veces decirle a mis compañeros: “¡Eh! El jefe podría venir en cualquier momento y echarnos, así como así, ¿no se dan cuenta?”.

Ellos lo único que hacían era mirarme. Les estaba ofreciendo algo que ellos no querían hacer entrar a su mente.

Ahora, en la industria, hay muchísimos despidos (acererías muertas, cambios técnicos y otras circunstancias en el lugar de trabajo). Los despidos son por cientos de miles y sus rostros son de sorpresa:

“Estuve aquí 35 años…”.

“No es justo…”.

“No sé qué hacer…”.

A los esclavos nunca se les paga tanto como para que se liberen, sino apenas lo necesario para que sobrevivan y regresen a trabajar. Yo podía verlo. ¿Por qué ellos no? Me di cuenta de que la banca del parque era igual de buena, que ser cantinero era igual de bueno. ¿Por qué no estar primero aquí antes de que me pusiera allá? ¿Por qué esperar?

Escribí con asco en contra de todo ello. Fue un alivio sacar de mi sistema toda esa mierda. Y ahora estoy aquí: un “escritor profesional”. Pasados los primeros 50 años, he descubierto que hay otros ascos más allá del sistema.

Recuerdo que una vez, trabajando como empacador en una compañía de artículos de iluminación, uno de mis compañeros dijo de pronto: “¡Nunca seré libre!”.

Uno de los jefes caminaba por ahí (su nombre era Morrie) y soltó una carcajada deliciosa, disfrutando el hecho de que ese sujeto estuviera atrapado de por vida.

Así que la suerte de, finalmente, haber salido de esos lugares, sin importar cuánto tiempo tomó, me ha dado una especie de felicidad, la felicidad alegre del milagro. Escribo ahora con una mente vieja y con un cuerpo viejo, mucho tiempo después del que la mayoría creería en continuar con esto, pero dado que empecé tan tarde, me debo a mí mismo ser persistente, y cuando las palabras comiencen a fallar y tenga que recibir ayuda para subir las escaleras y no pueda distinguir un azulejo de una grapa, todavía sentiré que algo dentro de mí recordará (sin importar qué tan lejos me haya ido) cómo llegué en medio del asesinato y la confusión y la pena hacia, al menos, una muerte generosa.

No haber desperdiciado por completo la vida parece ser un logro, al menos para mí.

Tu muchacho,

Hank

artes y oficios

Hace tiempo que no escribo y no voy a dar excusas de trabajo, tiempo, casa, familia. Si no escribía era porque no encontraba nada lo suficientemente motivador. Publicar sobre arquitectura es repetitivo, hay tantos blogs de lo mismo… publicar sobre el trabajo en el despacho me parece atrevido… Así que todas las semanas me planteaba publicar algo y todas las semanas desistía.

Hoy encontré aquello que me gustaría haber creado yo, lo había ideado pero nunca concretizado, que por desgracia es lo que ocurre con la mayoría de proyectos. El miedo y la pereza nos paraliza y deja a las ideas en eso, en ideas, sobre este tema hay mucho que decir, pero ahora no es el momento.

Ahora quiero publicar un proyecto que pretende valorar las Artes y Oficios tradicionales, y lo hace a pequeña escala, como empiezan todas las cosas buenas, promoviendo este tipo de trabajo que se realiza en un barrio de Lisboa.

Malta&Cª design cooperativo local, para a vida contemporânea.

Como ellos se definen “es una iniciativa que pretende responder a la creciente desaparición de las artes y los oficios locales, con una propuesta de valor social y un abordaje innovador utilizando prácticas ancestrales y un nuevo modelo de producción cooperativa.” Presentan y muestran el trabajo de los artesanos del barrio, apoyando de igual modo al artesano que lleva trabajando toda su vida en el oficio como a los nuevos emprendedores que se aventuran a recuperar una tradición poco valorada.

En este proyecto cabe toda iniciativa que se aleje de la industrialización y la producción en masa, cuando alguien recurre a estos Maestros lo que busca es la diferencia, esa es su plusvalía, y su camino a seguir. Claramente esta exclusividad no es valorada por todos de igual forma, no todos están dispuestos a pagar un valor mayor por una pieza que se puede encontrar más barata, por eso cuando recurramos a este tipo de trabajos debemos saber lo que queremos, debemos interesarnos por el producto final, sólo así sabremos apreciar el resultado. Por tanto, si queremos encargar un mueble debemos saber porque utilizar una madera u otra en función de su uso y localización, porque así sabremos lo que cuesta esa plusvalía que estamos a pagar.

Como anécdota decir que la primera vez que oí esta palabra portuguesa, Malta, fue en una reunión sobre un concurso, recuerdo perfectamente que Manuel no paraba de decir, “ah, no hay problema, esto “Malta” consigue hacerlo, y esto otro….”, yo salí de la reunión pensando que quería conocer a Malta, pues lo hacía todo. Así que pregunté a mi jefa quien era Malta, y entre risas me comentó, la “Malta somos todos”. La Malta somos las personas, y realmente somos capaces de mucho.

nuevo curso

Se acabó agosto, se acabó el verano.

 Y es verdad que el calendario me contradice, pero en septiembre quien no está trabajando está pensando en ello. Este mes es el de volver a la rutina, al día a día, atrás quedan los días de playa, las comidas multitudinarias, los aperitivos, las fiestas populares… en fin, atrás queda el jaleo y la multitud. Porque en pocos veranos faltan las masas de gentes, y aunque huyamos de ellas y elijamos un destino calificado como “poco turístico” no iremos a cenar a un restaurante vacío, porque para nuestro subconsciente la cantidad de gente es proporcional a la calidad del lugar… somos complicados y contradictorios.  

Además el verano es conocido por el tiempo perfecto para “hacer sociedad”, para salir, pasear y relacionarse (de ahí los famosos amores de verano), no hay verano sin amigos o familia, pero todo esto en septiembre empieza a desaparecer. Las personas con el frio, el trabajo y las preocupaciones terrenales comienzan a hibernar y dejamos de hablar de multitud para hablar de SOLEDAD, de otoño.

Y yo de alguna forma quiero desvalorizar esta soledad, estas ganas de autolapidarse, y afrontar estos meses venideros de una manera más positiva. Para ello me remito a este fragmento do Livro do Desassossego de Fernando Pessoa,  un escritor portugués que bien merece la pena conocer,  porque como bien entenderéis después de leerlo, no es culpa nuestra sentirnos así.

(…) “La libertad es la posibilidad de mantenerse aislado. Eres libre si puedes apartarte de los hombres, sin que te obligue a recurrir a ellos la falta de dinero, o la necesidad gregaria, o el amor, o la gloria, o la curiosidad, cosas que ni del silencio ni de la soledad pueden alimentarse. Si te resulta imposible vivir solo, es que naciste esclavo. Puedes poseer todas las grandezas del espíritu, todas las del alma: serás un esclavo noble, o un siervo inteligente, pero no serás libre. Y no es que sea culpa tuya esa tragedia, porque la tragedia de haber nacido así no es culpa tuya, sino exclusivamente del Destino consigo mismo. Ay de ti si, habiendo nacido libre, capaz de bastarte a ti mismo y vivir apartado, la penuria te fuerza a convivir. Esa sí es tu tragedia, la que arrastras contigo.
Nacer libre es la mayor grandeza del hombre, lo que hace al humilde ermitaño superior a los reyes y a los mismos dioses, que a sí mismos se bastan por la fuerza, y no por el desprecio de la fuerza”

Y acabo con una foto de mis vacaciones porque al menos tenemos todo el mes de septiembre para presumir de ellas, y decir que el verano ha sido espectacular (no pasa nada si exageramos en los adjetivos).

El ego del arquitecto

¿Nunca has pensado cuán de peligroso es un arquitecto? O mejor dicho cuán de peligroso puede llegar a ser el ego de un arquitecto, tal vez esté a exagerar, pero cuanto menos, muchas obras dañan la sensibilidad de quien las contempla.

Y uno se pone a pensar sobre las grandes ciudades y se da cuenta que suele suceder, al menos en Europa, que todas tienen su arquitectura histórica y anónima y tienen su edificio actual que o es un Calatrava, o un Foster… alguien con nombre. Son los dos puntos de referencia en las urbes de hoy en día, de una arquitectura anónima a una arquitectura con firma.

Personalmente, la mayor parte de las veces me quedo con esa arquitectura anónima, no es objeto de dudas que el Partenón de Atenas, el Panteón de Agrippa, la Catedral de Santiago o las Pirámides de Keops… (que por su ingenio constructivo y monumentalidad hay quien piensa que fue proyecto de los extraterrestre) son obras magnificas capaces de superar el ingenio de  cualquier obra actual y de las que no conocemos su arquitecto. De ahí que me parezca interesante el tema de conocer como surge la figura del arquitecto.

Si nos remontamos al pasado, la arquitectura de cualquier aldea surgía de forma espontánea, construida por los propios vecinos y caracterizandose por seguir un patrón constructivo racional, funcional y bello, lo que no quitaba que las casas fueran iguales pero diferentes. Muestra de ello es que admiremos los cascos antiguos de las ciudades, las aldeas de casas blancas del mediterráneo (que se conservan) o las de  pequeñas aldeas olvidadas de piedra… Son arquitecturas que no tienen nada que ver con el capricho formal de las modas y los artistas, no hay ego.

Las catedrales construidas por los gremios eran parte de esa arquitectura intemporal y fue así hasta que en el Renacimiento, en Florencia se planteó la construcción ambiciosa de una cúpula mayor de lo normal y que nadie se atrevía a construir, hasta que Brunelleschi, un maestro de obra muy inteligente, se le ocurrió una solución ingeniosa que le encumbró sobre los demás maestros. Los gremios cuestionaron la idea de Brunelleschi, lo que hizo que este los tirara de la obra y contratara gente sin especializar. Y así Brunelleschi levantó su espectacular cúpula sorprendiendo a todo el mundo, nació el arquitecto, o al menos el arquitecto “con nombre”, “el artista”.  La Iglesia vio en esa obra una forma magnifica de publicidad para atraer fieles y comenzaron a contratar arquitectos-artistas para intervenir en Roma, en el Vaticano.

Después de la Iglesia, fueron los monarcas quienes copiaron esta formula contratando a los grandes artistas de la arquitectura, la escultura y la pintura. Y la historia continua, y a día de hoy son los políticos quienes utilizan la arquitectura como una herramienta propagandística, plantando en las ciudades donde gobiernan hitos arquitectónicos y haciendo que compitan entre ellas por ver quien cuenta con más “artistas”, manifiesto de ello es la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el Guggenheim de Bilbao, la torre Agbar y tantas obras, pues a día de hoy no hay ciudad que se precie que no cuente con un Foster, una Zaha Hahid, un Calatrava o un Gehry.

Si bien hay que marcar una diferencia entre Brunelleschi y su ingenio a la hora de resolver un problema constructivo, y Gehry o Zaha Hadid que parece que más que funcionalidad buscan espectacularidad.

Y claramente esto se ha traspasado a las poblaciones más pequeñas donde si el presupuesto no llega para pagar a un arquitecto de renombre internacional, se contrata a alguno que pretenda hacer una obra que destaque por ser una abuso de la arquitectura, una obra extravagante que poco tiene que ver con el entorno y que dista mucho del “buen gusto” (aunque esta palabra sea controvertida y difícil de definir) . Prueba de ello es la proliferación de centros culturales, deportivos, museos sin programa… (que es la grande baza de los políticos actuales) que buscan ser el nuevo hito del siglo XXI. Y para acabar, mencionar las rotondas, eso si es ingenio arquitectónico y escultura, esas rotondas de entrada a las pequeñas aldeas son sin lugar a dudas un tema aparte para estudiar.

Fuente 

algún día te darás cuenta que la vida es algo más que cultura

 

el arte urbano no es sólo Bansky