Lisboa, mini guía

Quería hace tiempo recopilar los lugares que hacen de Lisboa esa ciudad que tanto me gusta, que desde hace un par de años me tiene enamorada y que siempre recomiendo a familiares y amigos que vienen por aquí. Ahora que se acercan las fallas y por tanto, hay quien huye de Valencia, me he animado a dejarlo todo por escrito y así lo puedo compartir.

Lisboa es una ciudad preciosa y parte de esa culpa la tienen los grandes desniveles del terreno que llevan a numerosos miradores, es de las pocas ciudades que puedes verla perfectamente desde todos los puntos. La ciudad está llena de subidas y bajadas y el pavimento es calzada por lo que atención con el calzado, tiene que ser cómodo.

Lisboa está claramente divida en barrios y cada barrio tiene su morfología y su carácter proprio.

BAIXA

Está la Baixa, que fue la parte más afectada por el terremoto, así sus calles levantadas posteriormente, son anchas y en forma de cuadrícula. Su eje principal es la Rua Augusta que une la plaza del Rossio con la Praça do Comercio, la plaza más grande de Europa que con su “Cais das colunas” al que llega el rio Tajo (Tejo en portugués) hacen de ella un encuadramiento precioso. La Baixa está llena de tiendas banales y restaurantes turísticos pero hay una excepción, un restaurante típico portugués, que se llama Marisqueria Uma, y sirven el que probablemente es el mejor arroz de marisco de la ciudad. Es muy barato, la ración de arroz es poco más de 10 euros por persona, eso si, el atendimiento es bastante antipático,  el lugar es antiguo y sin gracia, pero el arroz bien merece la pena.

La baixa divide los barrios más populares como Alfama y Mouraria con los barrios más lujosos como Chiado y Principe Real. Tengo cierta tendencia por estos últimos, no porque sea una “snob” o no me gusten los otros, sino porque son menos turísticos, barrios residenciales con más espacios verdes y plazas donde estar tranquilo a tomar algo sin el constante goteo de tuk-tuks y grupos de turistas. Porque si algo está aumentando en Lisboa, es el turismo, la ciudad está cambiando de cara a servicios para los turistas y esto hace que esté perdiendo cierta originalidad, esa atmósfera antigua, esa preservación en el pasado… De aquí un poco de esta guía, para potenciar los verdaderos lugares lisboetas, los restaurantes de tasca y de empleado de boli en el bolsillo de la camisa, las tiendas viejunas… 

ALFAMA

En Alfama merece la pena pasear por sus calles empinadas e ir a sus miradores, esenciales son “Portas do Sol” y más alejado, en el barrio de Graça, el mirador “Senhora do Monte”. Por ambos dos pasa el eléctrico 28 (tranvía antiguo), que aunque es precioso y toda una experiencia, más vale cogerlo pronto y tener cuidado con la cartera, pues se llena de turistas y por tanto de carteristas. En cuanto otras atracciones de estos barrios, en mi opinión no vale la pena ir al castillo, es muy caro y no te va a ofrecer mejores vistas que el mirador de Graça o Senhora do Monte. Los sábados y martes se celebra en Campo de Santa Clara, (el 28 también pasa por ahí) la Feira da Ladra (Feria de la Ladrona) que es una especie de rastro un poco desvirtuado..

Alfama hay que pasearla , buscar sus calles estrechas con ropas tendidas, entrar en algún bar típico y pedir un café (que saben a café auténtico) o una imperial (una caña). Este barrio es el más festivo durante los Santos populares, que son el 13 de junio, aunque la fiesta dura todo el mes, así que si coincide la época no dudes en comerte unas sardinas en cualquier “casal fallero” (salvando las distancias) de Alfama,

El barrio de la Mouraria es fronterizo con la zona de Intendente y Martim Moniz, me recuerda bastante a nuestro “Ruzafa” (también salvando, y mucho, las distancias), es decir una zona muy multirracial que ahora está de moda. Si buscas un chino, indiano, turco… esta es la zona. Si se tiene tiempo se puede ir a conocer la tienda de “A vida Portuguesa” que está en el Largo do Intendente, a parte de que esta tienda, que hay unas cuantas en Lisboa, merece la pena descubrir, aquí esta localizada en una antigua fabrica de azulejos lo que la hace más extraordinaria.

Alfama y Mouraria son barrios populares conocidos por el Fado, pero sinceramente no tengo consejos al respecto

Por estas zonas no conozco muchos restaurantes, pero siempre que quiero comer un buen pescado fresco y barato o un excepcional “Polvo a Largareiro” (Pulpo) voy a “O Cofre” en Rua dos Bacalhoeiros. Si tu presupuesto es mucho más holgado, en esta zona hay dos famosos restaurantes: Cervejaria Ramiro, un típico portugués especializado en marisco de alta calidad, que los fin de semanas siempre tiene fila. Y el otro con platos típico portugueses pero de lujo y estética mucho más fina y moderna es Bica do Sapato.

Y después de comer o cenar viene bien probar uno de los digestivos más populares de Lisboa, la ginginha, se tratra de un licor de cerezas (ginghas) y te lo puedes pedir “com elas” o “sem elas”. Los más famosos están en la baixa, cerca de la Praça Dom Pedro V, yo suelo ir a “Ginginha sem rival en la Rua Portas de Santo Antão 7.

Ahora si, vamos a la otra parte de la Baixa, la parte que más me gusta recorrer, Chiado, Principe Real…

CHIADO

Tez sea por la influencia que este barrio tenga en la arquitectura que tanto me gusta. El Chiado sufrió un grande incendio en 1988, y el arquitecto responsable de reconstruirlo ha sido Alvaro Siza, y su huella se nota perfectamente. La arteria principal de este barrio es la Rua Garret, que va desde los famosos Armazens do Chiado hasta la Praça de Camoes. Famosos en esta calle son laos Cafés de “A Brasileira” y “Bernard”, ambos turísticos y caros, en el primero merece la pena entrar por las pinturas de Almada Negreiros, un grande pintor portugués y hacerte la típica foto con el Pessoa de la terraza, del segundo son famosos los croissants (nunca los he probado).

La joya del Chiado es el “Largo do Carmo”, una plaza cargada de historia por dos motivos, fue un punto clave de la revolución del 25 de Abril así como el Convento do Carmo de techos derruidos nos recuerda el terremoto de 1755. Esta pequeña plaza tiene una atmosfera única, en el centro se sitúa un bonito chafariz y está llenos de jacarandas que cuando están en flores llenan la plaza de color. Desde aquí se accede a la parte superior del Elevador de Santa Justa desde donde se tienen unas espectaculares vistas de la Baixa. Y por aquí también podrás ver la “firma” de Alvaro Siza.

En cuanto a los lugares de restauración y de comercio de esta zona, destacan las tiendas de la A vida Portuguesa de la Rua Anchieta , la tienda de Cerámicas na Linha de la Rua Capelo, y la de Vista Alegre. Las tres son de cosas de casa, y las dos últimas especializadas en platos, vasos… vajilla. En esta zona hay restaurantes muy buenos, son muy famosos los restaurantes Belcanto, el Cantinho do Avillez , Mini Bar, los tres del mismo chef. Son buenos y muy caros. A veces voy al restaurante Royale Cafe, un pequeño sitio muy agradable con un patio interior y ahora también terraza que tiene una carta con platos de bastante sitios así como portugueses como el pulpo (mi debilidad) que también es muy bueno. Estoy con ganas de probar la Taberna da Rua das Flores, dicen que es un sitio de tapas bueno bonito y barato. Otro sitio barato y muy típico está en la Plaza de Camoes, se llama O Trevo y sirven unas de las mejores bifanas (bocadillo típico portugués de carne de cerdo) de la ciudad

Un mirador interesante porque ofrece vistas al puente 25de Abril, que está cerca del Chiado, concretamente en el barrio de la Bica, donde está el otro elevador del mismo nombre, es el de Adamastor, aquí el ambiente es mucho más joven, y se huele (ya me entenderéis….), es típico ir allí con un par de cervezas a ver la puesta de sol (os recuerdo que beber en la calle en Lisboa está permitido). El Chiado es fronterizo con Bairro Alto, lleno de bares y discotecas, es el lugar de fiesta, aquí también hay conocidas casas de fado, como Adega Machado, Casa Severa o O Faia, como ya he comentado, nunca fui a ninguno así que no puedo recomendar uno en particular.

PRINCIPE REAL

Desde el Chiado se llega a Principe Real, el barrio gay y de los modernos, se puede llegar a él a través del Miradouro Sao Pedro Alcantara, o desde la Baixa con el Elevador da Gloria. Desde aquí se tiene la vista opuesta del Mirador da Graça o Senhora do Monte que antes hablábamos. Principe Real está presidido por un bonito jardín y rodeado de palacios, entre ellos destaca la actual galería comercial de A Embaixada, merece la pena entrar, no por las tiendas sino para ver el interior del palacio. Cerca de aquí hay una pequeña plaza presidida por una fuente, mi plaza favorita, se llama la Praça das Flores, allí suelo ir después de comprarme un helado en Nannarella, que está en la Rua Nova Piedade, un poco más abajo de la plaza. El mejor helado que he probado nunca, recomiendo el de mangericão (albahaca) y manga (mango). Impresionante.

Por aquí cerca hay un bar a la antigua, de camareros uniformados, mobiliario antiguo y pesado, tercipelo, cuadros y estética de cabaret, no es el famoso Pavilhão Chines, que es muy turístico, sino Foxtrot. Sólo abren a partir de las 18h y hay que llamar al timbre para entrar, es curioso que sigue manteniendo la figura del sereno.

En este barrio hay restaurantes muy buenos,  barato y excelente es el Prego da Peixaria, en la Rua da Escola Politécnica. Esta cadena de restaurantes surge por la idea de que en los restaurantes de marisco como el que he comentado antes de la Cervejaria Ramiro, lo más famoso es comerte como postre un “prego”, que es nuestro Pepito, un bocata de ternera. Así que este restaurante es especialista en “pregos” y hamburguesas de pescado, son muy muy buenas la hamburguesa de Choco y Salmao y la de Cangrejo Mole. Hay un restaurante que está de moda que es “A Cevicheria” especialistas en ceviche, dicen que es muy bueno, el problema es que no aceptan reservas, así que tienes que estar dispuesto a esperar un poco. Y como quien espera, desesperas, al lado tienes un típico portugués Tascardoso, bastante bueno.

También quiero mencionar los croissants, pasteles de nata y las torradas (tostadas) de Pao de Canela, en la Plaza de las Flores, y la cocina cabo verdiana muy buena y barata del restaurante Estrela Morena .

Se me olvidaba mencionar que el acueducto y todo su sistema de aguas está bastante conservado, en el propio jardín del Principe Real se puede visitar un reservatorio de agua, el de la Patriarcal, así como en el Jardím das Amoreiras, a pocos metros de ahi está parte del acueducto y otro precioso reservatorio de agua, Mae d’Agua. Y si estás por aquí con hambre puedes comer en un típico portugués como el restaurante Aguas Livres, donde sirven unas pataniscas (una especie de bacalao empanado) con arroz muy buenas,  o ir a un bar parecido a Foxtrot, aunque más pequeño como es Procopio 

OTROS PUNTOS DE INTERÉS

Estos son mis barrios favoritos, luego hay puntos estratégicos de la ciudad que son interesantes, como el Museo Gulbenkian, que se puede ir en metro y parar en la plaza de España, línea roja. Es un museo de arte que si bien sus colecciones son interesantes es más atractivo por su implantación, son dos edificios, un anfiteatro al aire libre y un pabellón rodeados de jardines maravillosos, es un oasis en la ciudad.

Otro museo que me gusta es el de Arte Antiga, situado en el barrio de Alcantara, a medio camino de Belém. También tiene un jardín agradable donde se ve el rio, de su colección destaca el cuadro del Bosco de las Tentaciones de Santo Antonio.

Y ya que hablamos de Belém, es otro sitio que merece la pena ir, es lo más turístico que hay, pero se debería ir. Se puede llegar de autobús con el 714 o el 727 y de tranvía o eléctrico, el 15. En Belém está el Monasterio de los Jerónimos, el Monumento a los Descubridores y la Torre de Belém como elementos claves. Pero si hay algo obligatorio de Belém es comerte un pastel del mismo nombre, en Pastéis de Belém, para ello tienes dos opciones, o haces la cola para llevártelos y te los comes en el jardín o entras a los salones y pides para comer en el momento y si quieres también para llevar. Eso sí, hay que comérselos recién hechos, calentitos, porque con el paso del tiempo ya no son tan espectaculares. En Belém también hay muchos museos como el Museo del Coche (ojo, que coche significa carroza), interesante para los arquitectos porque el autor es Mendes da Rocha o el CCB, centro cultural de Belem donde está el Museo de arte contemporânea Berardo.

Un paseo muy bonito es ir por la margen ribereña, ir andando desde la plaza del comercio en dirección al puente 25 de Abril, y si te animas puedes llegar hasta Belém, aunque son unos 10 km. Cerca del Puente 25 de Abril está el nuevo museo de la ciudad, el Museo de Arte Arquitectura y Tecnología MAAT, que si bien sus colecciones actuales son nulas, el edificio tiene cierta gracia por su revestimiento de cerámica blanca y su posición estratégica en el paseo del río, además es de la arquitecto Amanda Levete.

También cerca del puente está el LX Factory, una antigua zona industrial que se ha convertido en un pequeño centro comercial alternativo con exposiciones de arte, restaurantes, una librería muy bonita Ler e Devagar… Los domingos hacen un mercado de productos portugueses, de segunda mano y biológico entre sus calles.

Hay otra perspectiva interesante de la ciudad, que es desde el otro lado, para ello se puede coger un ferry en Cais de Sodre e ir a Cacilhas, se tarda 10 minutos, desde ahí ir andando por los muelles (el camino es un poco siniestro por la falta de iluminación pero creo que nunca a pasado nada…) hasta llegar a los bares Ponto Final y Atira-te ao rio (los nombres no son muy halagüeños)  donde te puedes tomar algo mientras observas una bonita puesta de sol. Este ferry como los Elevadores, los eléctricos, los tranvías, metros y autobuses se puede acceder con la misma tarjeta de VIVA Viagem. Llevar siempre la tarjeta recargada porque los eléctricos y elevadores abusan y triplican su valor si compras el billete dentro del mismo.

Siguiendo con la ruta gastronómica, hay otra heladería muy buena, igual que la de Nannarella que es Gelato Davvero. Las guías te hablarán de Santinis en el Chiado, pero al lado de estas dos no tiene nada que hacer. Los portugueses son muy golosos, en casa esquina hay una pastelería, les gusta mucho la crema, así que la mayor partes de los bolos (pasteles) están rellenos de esta como las bolas de Berlín, las palmeras, Jesuitas… Nada aptos para diabéticos. Hay un dulce muy bueno de coco que yo a veces llevo a mis sobrinos que es el Pao de Deus de la cadena de panaderías “A Padaria Portuguesa” Los pasteles de nata de la Mantegaria Silva, cerca de la Plaza de Camoes, en el Chiado, también son muy buenos.

Y hay un sitio donde está toda la oferta gastronómica reunida, es en el Mercado da Ribeira, cerca de la estación Cais de Sodré. Es una especie de Mercado de San Miguel, pero más turístico y siempre lleno. Se trata del antiguo mercado municipal que lo han readaptado y por una parte está el mercado propiamente dicho y por otro todos los puestos de los restaurantes más renombrados de la ciudad.

Si se tienen muchos días se puede ir a Sintra desde la estación de Rossio o a Cascais desde Cais de Sodre, a ambas se tarda menos de una hora. Sintra vive del turismo y Cascais del turismo de playa, y si eres arquitecto querrás conocer las famosas obras del  Museo das Historias de Paula Rego de Souto de Moura o el Farol de Santa Marta de Aires Mateus ambas en Cascais. Ya que estamos hablando de arquitectura, el Pabellón de Siza para la Expo de Portugal de 2008 se encuentra en el Parque das Naçoes y su cobertura impresiona.

En fin, no se que más decir, Lisboa es bonita, si tienes buen tiempo es una ciudad luminosa y agradable, a mi me enamoraron sus numerosos miradores y jardines. En cualquier tasca típica portuguesa se come bien y barato, y casi siempre, carne y pescado a la brasa y una buena sopa. Los portugueses son por lo general amables y educados y si oyen hablar español, te van a responder en “español”. Espero que sirva mi mini guía para tener una buena experiencia en Lisboa lo menos turística posible.

 

arquitectura, el paso del tiempo

 « No concibo ni busco una arquitectura ideal. No existe la arquitectura ideal. El día en que exista una sola arquitectura, será el reino de la monotonía y la repetición. »  

Oscar Niemeyer

No hay un estilo arquitectónico único,  cada buena obra, proyecto viene condicionada por múltiples variables, el lugar donde se asienta, el presupuesto… la época.

“La Arquitectura es el testigo insobornable de la historia, porque no se puede hablar de un gran edificio sin reconocer en él el testigo de una época, de su sociedad, cultura…” Octavio Paz

Y toda época tiene sus grandes obras, y en cada época se construye de forma diferente, se tienen diferentes pautas estéticas y el material principal va cambiando. Por eso no es de extrañar que para una misma función en periodos históricos diferentes se construya de forma totalmente dispar, y un claro ejemplo de ello son los templos cristianos. Antes se buscaba la monumentalidad, las grandes obras, se buscaba impresionar al hombre con la escala de la construcción, y ahora primordialmente hemos ganado en simplicidad, en diseños limpios y puros, en materialidad… Pero esto no quiere decir que una arquitectura de una u otra época sea mejor que la otra, son diferentes pero nos pueden llegar a emocionar de forma similar.

azulejos

Azulejo deriva de la palabra árabe (al zulej) que significa piedra lisa y pulida. Y es que fue durante la ocupación árabe de la Península Ibérica que se introdujo este material de cerámica mural. 
Hasta finales del siglo XV, los andaluces producian grandes cantidades de placas de barro cubiertas com un vidrado colorido y uniforme que, una vez cocidas, cortaban en fragmentos geométricos conbinándolos para formar diseños decorativos.

En 1498 el rey de Portugal D.Manuel I viaja a España y se queda deslumbrado con los revestimientos cromáticos de los interiores moriscos. Y es él quien exporta los primeros azulejos a Portugal pensando en edificar sus residencias de manera semejante a los edificios visitados en España. El Palacio Nacional de Sintra que sirvio de residencia al rey es uno de los mejores ejemplos

A finales del siglo XVI surge una transformacón tecnica del que llevo al azulejo que hoy en dia conocemos.
Lisos, con patrones, pintados a mano, azules, rojos… si bien es cierto que empezaron en España es Portugal la que es conocida por sus fachadas de azulejos coloridas.

Pero el azulejo no es una cosa del pasado, actualmente son muchos los arquitectos que revisten sus obras con este material, así tenemos como ejemplos la “Casa da Musica” de Rem Koolhaas en Oporto, el Farol de Santa Marta de Aires Mateus en Cascais, el “Oceanário” de José Campos en Lisboa… También el afamado Siza bebe de la tradición portuguesa de crear murales pintados con motivos religiosos, así podemos ver el de la Iglesia de Marco Cananvezes o en Fátima.

Actualmente vemos inmensas aplicaciones de azulejos en ambientes interiores, decorando baños y cocinas, formando paneles decorativos… Y por último la moda colorida del azulejo a traspasado la arquitectura aplicandose a todo tipo de objetos.

arquitectura

¿arquitectura sin arquitectos?

Existen inmensos ejemplos de arquitectura sin arquitecto, la arquitectura vernácula, anónima, espontánea, indígena, rural e incluso  monumentos arquitectónicos.  

El arquitecto Rudofsky en su libro “Architecture without architects”:  desvela innumerables ejemplos basados en la sencillez de la sabiduría popular, el valor artístico intrínseco de la arquitectura vernácula y la sostenibilidad, versatilidad y reciclaje o reutilización sistemática de los materiales. 

Tal vez este tipo de arquitectura, por lo menos en España, era posible en el pasado, porque ahora cualquier proyecto de construcción va a tener que pasar por manos de un arquitecto. 

Hace ya más de una década, en 2005, la marca de refrescos Aquarius nos presentaba la historia de Justo Gallego, un ex monje que decidió construir en uno de los terrenos de su familia una catedral para agradecer a Dios la superación de la tuberculosis que padecía.

La persecución de este sueño que durante años le ganó la fama de loco del lugar, comenzaba en 1961, sin estudios de arquitectura, este labrador, actualmente con 89 años ha levantado una construcción de 50 metros de largo y 20 de ancho. 

No existen planos del mismo, ni proyecto oficial. Todo está en mi cabeza. No soy arquitecto, ni albañil, ni tengo ninguna formación relacionada con la construcción. Mi educación más básica quedó interrumpida al estallar la Guerra Civil. Inspirándome en distintos libros sobre catedrales, castillos y otros edificios significativos, fui alumbrando el mío propio. Llevo cuarenta y dos años (a día de hoy son ya 52 años), trabajando en esta catedral, (…)a excepción de algunas ayudas esporádicas, todo lo he hecho sólo, la mayoría de las veces con materiales reciclados (…). Y así seguiré, hasta el fin de mis días, completando esta obra con la valiosísima ayuda que ustedes me brindan. Sirva todo ello para que Dios quede complacido de nosotros y gocemos juntos de Eterna Gloria a Su lado.”

El sueño de Justo Gallego se queda sin tiempo. Ni el Ayuntamiento de Mejorada ni el Obispado de Alcalá de Henares parecen dispuestos a poner un céntimo en un monumento que atrae a miles de personas cada año, porque lo cierto es que la catedral no tiene licencia de obra, no existe ningún proyecto visado por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. La intención de Justo es crear una fundación con el fin de conservar el edificio, pero lo cierto es que sin la firma de un arquitecto no puede hacer nada, y  parece complicado que alguno quiera asumir el riesgo de vincularse al proyecto, pues la responsabilidad civil si pasara algo sería de él.

Arquitectura Aires Mateus para disfrutar en vacaciones

Una pareja portuguesa decidió crear unos emprendimentos turísticos y para todos los proyectos ha contado con el arquitecto Manuel Aires Mateus.

Comenzó en 2010 con las Casas na Areia, que hace ya algún tiempo mostraba aquí en el blog, donde os contaba que se encuentran en el litoral alentejano, en Comporta, a poco más de una hora de Lisboa. Este conjunto inspirado en la arquitectura popular de la zona consta de una casa con el suelo de arena que alberga la zona de día, y otras dos que tienen las zonas de noche, una mayor con dos dormitorios y dos baños y otra con dormitorio y baño. Se alquila todo el conjunto y es una buena opción para pasar unas vacaciones con amigos cerca del mar.

En el 2013 el mismo tandem presentaba Cabanas no Rio, situadas también en Comporta es un establecimiento más íntimo, para disfrutar en pareja, pues se trata de dos pequeñas cabañas de madera, una con el dormitorio y el baño, y otra con la zona de día. .

La última obra de este tandem formado por la pareja emprendedora y el arquitecto Aires Mateus, que se estrenó el año pasado, es Casa no Tempo. Situada en Montemor-o-Novo, en el Alentejo interior,  se levanta esta bonita casa en la finca familiar de la pareja, un lugar donde los lagos y los alcornoques mandan en el paisaje.

El despacho Aires Mateus consigue crear un marco atemporal, con una construcción típicamente alentejana donde el color dominante tanto en el interior como en el exterior es el blanco. En su interior se han proyectado una serie de espacios modernos y minimalistas donde el blanco de paredes, techos y mobiliario contrasta con el tradicional color de la cerámica del suelo. La casa consta de cuatro suites, de una zona de estar con sofás y una chimenea típica de la zona, de una moderna cocina con una larga barra de la que en parelelo se situa una mesa con sillas Thonet y que esta equipada para diez comensales. Todas las estancias tienen un denominador común, son espacios llenos de luz gracias a sus grandes ventanales

En el exterior, emergiendo del terreno con total naturalidad y casi confundiendose con uno de los innumerables lagos del lugar, se encuentra la piscina, también proyectada por el despacho de arquitectos, y tan necesaria en verano pues las temperaturas en esos días son bastante elevadas.

Sin lugar a dudas este un espacio para disfrutar de la calma y el sosiego, y al igual que las otras propiedades de la pareja, la casa se alquila entera, y en esta los precios van de los 600 euros/día en temporada alta a los 500 euros/día en temporada baja, que incuye desayuno y limpieza diaria. Si haces cuentas pensando que al menos caben 8 personas, no sale tan caro…

lugares, ermitas

Las ermitas son esas construcciones que siempre me han atraído. No tiene nada que ver con la religión, sino por ser edificaciones aisladas, escondidas o de difícil acceso, y que cuentan con una situación privilegiada de espectaculares vistas, me gustan por ser edificaciones pequeñas y muchas veces miméticas, como algunas que se esconden bajo las rocas, por su tosca construcción sin ostentaciones, por el uso de materiales naturales y propios del lugar y por su objetivo de ser una construcción para el recogimiento. Son todo lo contrario a las catedrales y ese es su grande encanto, y aquí va una muestra de ellas.

La Iglesia de Agios Ioannis Kastri se encuentra en Skopelos, Kastri, Grecia. La ubicación de la iglesia la hace ser especialmente singular, ya que se encuentra sobre una formación rocosa que se conecta a la isla mediante un tómbolo que se ha protegido con rocas a ambos lados, para llegar a la parte más alta de la montaña se ha tallado una escalera de 110 escalones sobre la roca. 

En la playa de Miramar, cerca de Oporto, Portugal, se encuentra la Capela do Senhor da Pedra. Esta construcción del siglo XVIII levantada en una roca muchas veces queda aislada por el océano atlántico.

La capilla de Rame Head, se encuentra en una colina cercana al pueblo de Rame en el sureste de Cornualles en Reino Unido. Se cree que por su construcción pudo haber sido una ermita celta. Su posición, sobre un promontorio, la convirtió en punto de referencia para los marineros del puerto de Plymouth, en la actualidad forma parte de un parque natural protegido.

La garganta de Galamus se encuentra en Aude y Pirineos Orientales, Francia. Se trata de una formación rocosa que crea un paso de montaña natural de unos dos kilómetros. Por la parte más baja del cañón discurre el río Agly, que erosionó la roca calcárea creando balsas a su paso. Dada su topografía y su posición fronteriza, se convirtió en un lugar de paso muy complejo, que no era fácil de atravesar. Quizás por ello allí se encuentra la Ermita de Sain-Antoine, o de Sant Antoni de Galamús. La construcción data del siglo VII, siendo excavada sobre la roca caliza directamente. 

La capilla de Agios Nikolaos se encuentra en un islote que está conectado a la isla de Creta. Es una pequeña construcción de planta rectangular, con una única nave y cubierta a dos aguas sin cúpula. La capilla está construida en piedra y revestida por el exterior con cal blanca.

En España, en la localidad vizcaína de Bermeo, País Vasco, esta Gaztelugatxe, un islote donde se levanta una ermita del siglo X. La palabra Gaztelugatxe puede significar “peña del castillo” o “castillo de la peña”.

 

Y por último, también en España, en Burgos está el complejo kárstico de Ojo Guareña, formado por 18 cuevas principales con más de 100 kilómetros y entre las cuales se encuentran la Ermita de San Tirso y San Bernabé.

Aires Mateus – Souto de Moura

El día 1 de Octubre, tuve la posibilidad de asistir a la conferencia de dos de los arquitectos portugueses más destacados del momento, Manuel Aires Mateus y Eduardo Souto de Moura. La conferencia era promovida por el núcleo de estudiantes de Arquitectura del Instituto Superior Técnico de Lisboa, con motivo de la exposición “Cincovezescinco” que mostraba los mejores proyectos de los alumnos del primer al quinto curso del año 2013/2014. Así esta temática se traslada a la conferencia donde ambos arquitectos muestran su primera y última obra, aunque esto no fue del todo cierto, pues como mencionaron la primera obra, en el sentido literal, siempre es una cosa pequeña que nunca sale del todo bien, así que ambos realmente muestran la obra que les impulsó realmente al reconocimiento.

Comenzó Manuel Aires Mateus con la Casa en Alenquer, una de sus obras más reconocidas pues se pone de manifiesto la tensión entre lo nuevo y lo antiguo y la geometría rígida y libre. La vivienda de dimensiones mínimas se asienta dentro de los límites marcados por los antiguos muros creando así esa tensión geométrica, donde las ventanas se contraponen y se crea un espacio misógino entre el interior y el exterior. Los muros son revocados del mismo material que la casa para que todo tenga el mismo lenguaje.

Como últimas obras en proyecto Manuel presenta dos concursos ganados recientemente,  una Mezquita en Burdeos y la Sede de una universidad de Arquitectura de Tournai, Bélgica.

En cuanto a la Mezquita definió el proyecto como “buscamos un espacio absoluto, una topografía continua, una arquitectura donde todo está conectado: los diferentes usos (del edificio), los senderos que se relacionan a través de la luz filtrada que las caracteriza. Un (cuerpo) entero sin partes”. El proyecto consta de tres niveles, uno a nivel de calle donde se ubican los espacios públicos y comercio,  uno superior que son aulas y espacios para la enseñanza iluminados mediante patios, y entre ambos aparecen los espacios de culto caracterizados por la abertura y la topografía. 

Por lo que respecta al proyecto de la Universidad de Arquitectura de Tournai, en Bélgica, se trata de un nuevo edificio que se asienta entre otros  ya existentes, un antiguo hospital y varias naves industriales, y lo que pretende es unificar dichos volúmenes, crear unas comunicaciones que permitan recorrer todo el espacio… y que la nueva universidad situada en el centro de la ciudad sea un lugar de encuentro: “Lo que hicimos con este edificio fue unir todos los niveles [de la escuela] garantizando [a través de él], todas las circulaciones verticales y horizontales, tanto dentro de la universidad y como entre las plazas”. De la materialidad y el impacto en la ciudad Manuel comenta: “Queremos ver el edificio lo más neutral posible, que se deje ver apenas un telón de fondo. Estamos interesados ​​en la idea de la memoria y, sobre todo, queremos trabajar la arquitectura no sólo como un medio, sino principalmente como espacio”. 

Después tomo la palabra Souto de Moura (aquí es donde tuve que concentrarme para entender su portugués cerrado y su lenguaje irónico), nunca había asistido a una conferencia de él, y si ya era uno de mis arquitectos preferidos aun consiguió convencerme más, por su realismo, su ironía, su forma de ser y su arquitectura aparentemente sencilla y respetuosa.

Presentó como primer proyecto la Casa das Artes, en Oporto, proyectada en 1981 y edificada en los jardines de un antiguo palacete, fue un concurso en el que Souto de Moura ganó a sus antiguos profesores lo que le motivó de sobremanera y supuso su primera gran obra en solitario. Se trata de una obra silenciosa y discreta, capaz de unificar modernidad y tradición, con el uso de los colores primarios que se buscan en los materiales locales. “Cualquier tipo de intervención en aquel lugar no debía interferir con el Jardín existente. Más que proponer, fue necesario omitir, más que diseñar fue necesario raspar, más que componer fue necesario ser simples como rigor de respuesta”. El edifico que utiliza el muro como idea mimética de integración es desarrollado siguiendo un simple esquema geométrico que coloca un foyer/sala de exposiciones entre dos salas: una destinada al cine y otra, un auditorio.

Como último proyecto construido, Souto de Moura presentó unas viviendas sociales construidas en las islas Azores, el proyecto que tiene que optimizar la relación coste/calidad, se diseña conforme a las casas tradicionales de la isla, creando una reinterpretación moderna de las mismas, construidas íntegramente como un volumen de hormigón de cubierta a dos aguas, con chimenea y con un horno exterior. Hay mucha controversia con estas viviendas pues pretendían ser sociales y no están siendo vendidas por problemas de financiamento, y porque los habitantes de la isla están acostumbrados a casas mayores y con un pequeño huerto y ven estas viviendas como casas de veraneo. En la misma zona el equipo de Souto de Moura construye unas instalaciones de estructuras ligeras con un uso sanitário, un pequeño bar e apoyo para las pequeñas embarcaciones del lago. Se plantea una estructura prefabricado tipo las case house study americanas por el poco impacto que tiene en el paisaje y por querer ser una minimalista intervención.

 

la arquitectura residencial japonesa y sus excentricidades

Hace poco leí en Plataforma Arquitectura un artículo muy interesante sobre la arquitectura residencial en Japón, que ahora vengo a reproducir.

Tantas veces me había preguntado como era posible esa arquitectura tan radical, como era posible que tanto cliente como el supuesto reglamento urbanístico te dejaran experimentar tanto: casas sin ventanas, sin puertas, viviendas entre medianeras de vidrio… excentricidades para un público, generalmente, de clase media, lo que aun hace este fenómeno más  incomprensible para nuestra mentalidad occidental.

Veamos algunos puntos claves de este fenómeno:

1.  Japón  es el país con más arquitectos registrados por cápita, por lo que hay una lucha por destacar, por hacer una arquitectura más espectacular en términos de originalidad.

2.  Las casas en Japón se deprecian rápidamente como bienes de consumo duraderos tal como los automóviles, electrodomésticos… Las casas duran una media de 30 años, generando así que siempre haya movimiento en el sector de la construcción. Y lo que hace que los clientes se arriesguen más en el diseño plasmando sus gustos personales y excentricidades ya que no piensan en la construcción como inversión.

3. Los japoneses fetichizan la novedad, en parte consecuencia por la frecuente severidad de los terremotos, y por otra, por ser la intemporalidad un valor cultural y religioso consagrado, ejemplo de ello es el Santuario de Ise, que es reconstruido cada 20 años.

4. La calidad de las casas, aunque ha mejorado, continua lejos de la calidad europea, la prisa del país por industrializarse y reconstruir ciudades destruidas tras la Segunda Guerra Mundial hizo que se construyeran rápidamente muchas casas de estructura de madera barata y de mala calidad, con lo que no merece la pena mantenerlas y por ello, son derruidas.

5.  Por lo general tener un suelo fijo es un requisito previo para una hipoteca, que los prestamistas devuelven poco a poco en su totalidad a lo largo de sus carreras. A medida que el asalariado va reuniendo el dinero para pagar su hipoteca, el valor de su propiedad se va depreciando con el tiempo, dejando sólo el valor de la tierra. En otras palabras, el valor negativo del patrimonio es la norma. La presión económica y, en consecuencia, la inmovilidad geográfica es una realidad para la mayoría de los propietarios de viviendas arraigadas en Japón. 

6.  Japón por lo general carece de planificación verificada o incentivos para proteger o resguardar el carácter local. Los vecinos son en gran medida incapaces de oponerse por razones estéticas a lo que se construye a su lado. Lo que significa una bendición para la licencia creativa de los arquitectos. 

Puede parecer triste que las familias japonesas se esclavicen, limiten y ahorren para construir una casa, sólo para ver su inversión desaparecer rápidamente durante los siguientes 15 años. En este sentido, algunas de estas casas vanguardistas parecen ser los últimos y fatales hurras – locuras ante la insignificancia de la propiedad de vivienda en Japón. Resignados a esta situación, aún necesitando un lugar para vivir y criar una familia, no es de extrañar que los clientes japoneses busquen recuperar el control rebelándose silenciosamente de la mejor manera posible – a través del diseño.

de vuelta al trabajo

Primer día de la semana, primer día del mes, primer día de trabajo… (esta entrada va con retraso, pero es que los primeros días cuestan)

Después de pasar un mes en España de vacaciones vuelvo a Lisboa, vuelvo al estudio Aires Mateus con muchas ganas de saber que nuevos proyectos vendrán. Mientras esperamos las novedades, me gustaría recordar una exposición de los Aires Mateus para la bienal de Venecia 2010,  VOIDS, y lo hago porque es una muestra muy significativa de lo que es la “marca” y filosofía del despacho.

Voids (vacíos) es el titulo elegido para la exposición comisariada por Kazuyo Sejima, donde arquitectos, artistas e ingenieros mostraban como el pensamiento arquitectónico puede generar ideas capaces de responder positivamente a un presente caracterizado por mudanzas intensas, rápidas y paradigmáticas.

Los Aires Mateus eligen para la exposición ocho casas diseñadas a partir de la topografía y de sus posibilidades de actuación, teniendo como resultado ocho casas únicas, cada una con una identidad formal y espacial diferente. El título surge de que la forma y el espacio son indisociables, el espacio es un vacio, un puñado de aire enfrascado por una materia que define un límite. Y en estos proyectos el vacio es, de alguna manera, el elemento generador y el resultado, las casas parecen más estar a sugerir límites que imponer fronteras entre el interior y el exterior. Voids se desarrolla en dos direcciones, por una lado, habla sobre la experiencia humana del espacio y, por otro lado, sobre la creación de espacios que se transforman en prolongamientos y partes de la naturaleza.

La exposición está formada por cuatro grandes masas blancas que emergen de una noche negra donde la iluminación revela con golpes de luz los diferentes proyectos. Se crea así un juego de percepción, de modo que, unas veces las casas están asentadas en el terreno como si allí hubieran aterrizado, acentuando su carácter de añadido y marcando una fuerte intención arquitectónica y otras veces, son puros prolongamientos e aprovechamiento de los accidentes topográficos. En el primer caso, el gesto es impresivo, en el segundo, es transparente y casi silencioso.