Pequeña guía de Oporto

La primera vez que fui a Oporto decidí que tenía que vivir una temporada allí, y así fue, de esa experiencia y visitas posteriores nace esta pequeña guía.

Oporto tiene esa atmósfera decadente y bohemia que tanto me atrae, de tejados rojos y edificaciones antiguas con llamativos azulejos que dan vida a una ciudad que muchas veces se esconde tras la neblina característica del norte.  Esa nebulosa le concede un aire misterioso, nostálgico que desaparece cuando brilla el sol. Podríamos decir que existen dos ciudades.

Oporto es una ciudad vibrante, que en los últimos años ha ido cambiando a pasos agigantados, los edificios abandonados se han ido restaurando pero sin perder la esencia del mismo y es que los portugueses son excelentes conservadores. Piensan las cosas, las meditan, las reflexionan, cada cosa tiene su tiempo y su lugar, no se dejan llevar por la vorágine de la inmediatez.

El ritmo es otro, más lento, con más cuidado, no consiste en hacer las cosas, hay que hacerlas bien, hay que cuidar la estética, la tradición, la esencia. Cuando pienso en la manera de explicar este pensamiento me gusta poner el ejemplo de las calles. En las ciudades portuguesas abunda la calzada, esa pavimentación que consiste en la colocación de piedras irregulares de basalto o granito, muchas veces formando diseños en blanco y negro que decoran calles y plazas. Y no, no es algo del pasado, muchos de los arcenes de las calles que a día de hoy se levantan se siguen haciendo así y existen los mestres calceteiros, expertos trabajadores cualificados para dicha tarea. En España esto es impensable, en lo que ellos tardan en hacer una calle, nosotros ya habríamos echado cemento, asfalto y cualquier otro producto rápido y barato en todo el pueblo. 

Pero no todo es tan positivo, es una ciudad con un clima generalmente gris, con mucha humedad, dura para vivir ya que la mayor parte de sus casas no cuentan con calefacción y prácticamente ninguno de los edificios tiene ascensor. Sus preciosas calles de calzada con la lluvia se pueden llegar a convertir en peligrosos toboganes. Oporto cuenta con un gran desnivel por lo que más vale llevar un calzado cómodo y estar dispuesto a hacer ejercicio.

Sus gentes son por lo general muy amables, siempre dispuestos a ayudar al turista perdido y cuando reconocen nuestra identidad no dudan en sacar su mejor “portuñol”. Otra de las cosas que me llamaron la atención cuando viví allÍ fue la cantidad de personajes peculiares que podías encontrar, teníamos una lista denominando a cada uno de ellos, como la inolvidable señora que con sus andares militares te pedía dinero para sopa, no os preocupéis que suelen ser pacíficos. Aunque es una ciudad tranquila tampoco hay que exponerse, así que más vale evitar pasear por la noche por los alrededores de la Catedral.

TIRANDO DE WIKIPEDIA

Oporto (en portugués Porto) es la segunda ciudad más importante de Portugal, después de Lisboa. Tanto el país como el vino de Oporto deben sus nombres a la ciudad, que a su vez significa «el puerto».
El centro tiene aproximadamente unos 216.000 habitantes que se reparten en 15 freguesias (barrios). Se encuentra en el norte del país, en la ribera derecha del Duero en su desembocadura al océano Atlántico.
Limita al norte con Matosinhos y Maia, al este con Gondomar, al sur con el río Duero y Vila Nova de Gaia, y al oeste con el Atlántico.

Como muchas ciudades europeas, Oporto es una ciudad antigua que cuenta con un amplio patrimonio histórico, aunque durante las últimas décadas ha sido sometida a una amplia modernización. Cuenta con el metro más largo de Portugal, que cubre no sólo el centro, sino también zonas de su área metropolitana como Senhora da Hora o Maia. Asimismo, el aeropuerto internacional Sá Carneiro ha sido recientemente ampliado para permitir una capacidad de 16 millones de pasajeros anuales.

Desde la antigüedad hay una rivalidad entre Lisboa y Oporto, como así lo dicta el refrán «Lisboa se divierte, Coimbra canta, Braga reza y Oporto trabaja».

Esta ciudad tiene un cierto aire británico, desde que se asentaron aquí los comerciantes de vino ingleses creando las bodegas que realmente pertecen a Vila Nova de Gaia.
Los habitantes de Oporto también son llamados “tripeiros” ya que durante la preparación de la conquista de Ceuta en 1415, los ciudadanos de Oporto entregaron a los expedicionarios toda la carne disponible en la villa, quedándose sólo con las tripas. Desde entonces los portuenses reciben dicho apodo y es razón por la cual las “tripas à moda de Porto” son uno de los platos más tradicionales.

Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996. Algunos de sus monumentos más importantes son el Palacio de la Bolsa, la Catedral, la Iglesia y Torre de los Clérigos, el Palacio Episcopal, el Ayuntamiento (o Câmara en portugués)

OPORTO POR ZONAS

RIBEIRA

Es la zona del rio. Es un lugar muy turístico y animado, siempre hay gente alrededor del puente de Dom Luis I, sobre todo en la plaza gobernada por un San Juan un tanto prehistórico, aquí hay muchos bares y restaurantes, aunque en esta plaza son todos muy turísticos… te recomiendo que vayas a la plaza de al lado, la de San Nicolás, ahí hay un restaurante Adega São Nicolau con pescado fresco y de calidad. Otro restaurante interesante de la zona es A Bolina con tablas de quesos y fiambres de la zona de Trás-os-montes y muy buena relación precio.

La Ribeira es el barrio más antiguo de Oporto se encuentra rodeado de la antigua muralla fernandina, es uno de los más bonitos gracias a este ambiente medieval que se acentúa con sus sus casas de piedra y azulejos de vivos colores.
De los seis puentes que unen Oporto con Vila Nova de Gaia el Ponte Dom Luis I es el más conocido. La construcción se inauguró en 1886 con proyecto del ingeniero belga Théodophile Seyring, discípulo de Gustave Eiffel, de hecho el estilo del puente en arquitectura de hierro recuerda al de la Torre Eiffel. Consta de dos pisos, el superior de 392 metros de largo donde pasa el tranvía y el inferior de 174 metros de tráfico rodado. Llama la atención el gran arco de hierro en su centro.

Muy cerca de aquí hay una plaza muy grande con jardín que está presidida por dos edificios emblemáticos el Palacio da Bolsa y el Mercado Ferreira Borges. A la Bolsa aun no he ido, y tengo ganas pues dicen que este edificio neoclásico tiene unos salones espectaculares inspirados en la Alhambra de Granada. El antiguo mercado Ferreira Borges ahora es una sala de conciertos donde también montan muchas exposiciones y ferias de artesanía, además en el primer piso, si sigue existiendo, hay una cervecería. Este edificio lo restauró-rehabilitó los arquitectos Aires Mateus.

Si desde aquí seguís subiendo llegareis a la bonita Rua das flores, una de las calles que más ha cambiado en los últimos años, ahora es peatonal y tiene muchos comercios restaurados que conservan las estructuras de hierro fundido y los pavimentos de madera maciza.

VILA NOVA DE GAIA

Una vez se pasa al otro lado del rio Duero entramos en otra ciudad, Gaia, es la zona de bodegas, hay muchísimas, y creo que es interesante entrar en alguna y ver la producción, terminando con una cata de las diferentes variedades de vino de Oporto, son unos 30 minutos.

La diferencia fundamental del vino de Oporto con el resto de los vinos, es el aguardiente que le añaden para interrumpir la fermentación. De esta forma se conserva la dulzura original de las uvas conservando un alto nivel de alcohol. La idea de añadirle aguardiente al vino surge en el siglo XVII, cuando los comerciantes ingleses se interesan por comprar vinos portugueses; estos vinos no soportaban los largos viajes en los barcos en los que los transportaban, así que empezaron a fortalecerlos con aguardiente para que no se estropearan.

Las “caves” (bodegas) más famosas son Ramos Pinto, Sandeman, Ferreira, Calem, Offley… Además hay algunas empresas que hacen el pack de la ruta de los 6 puentes y la bodega por aproximadamente 15 euros (o eso al menos hace unos años) . Así navegareis por el “Douro” en un recorrido que dura aproximadamente 50 minutos, que con buen tiempo es un paseo agradable .

Una de las estampas más típicas de este paseo son los llamados “rabelos”, unos barquitos de madera que se construyeron originariamente para el transporte de los toneles de vino que era transportado desde las los productores en medio del rio Duero hasta las adegas en Oporto donde era vendido a todo el mundo, principalmente a Inglaterra y a sus colonias. Hoy en día se utilizan como reclamo turístico para hacer pequeños cruceros por el Duero.

En esta zona también podeis ir al hotel The Yeatman, uno de los más caros de la zona, pero siempre queda la opción más económica de su cafetería que cuenta con una terraza ajardinada con excelentes vistas de Oporto.

SÉ-BOLHAO

es como los portugueses llaman a las catedrales, la de Oporto se encuentra ubicada junto a las antiguas murallas y al Palacio Episcopal, en una plaza con unas vistas inmejorables de un paisaje repleto de tejados rojos. Desde aquí yo hacía dos recorridos, uno se puede hacer a la ida y otro a la vuelta o como se quiera. Bajaba por las Escadas das Verdades, que pasan por debajo del puente y es un barrio pobre (no hay que ir por la noche pues es peligroso) en el que ves la ropa tendida, los lavaderos fuera de las casas y lo más impresionante, ves como construyeron el puente sin miramientos sobre las casas, que hay una casa, no pasa nada… ¡se le corta un trozo de fachada! El otro recorrido es ir por encima del Ponte de Luis I, las vistas son espectaculares.  

Santa Catarina es la calle de las compras, dominadas por las tiendas del imperio Inditex, pero si bien es cierto que merece la pena recorrersela para ver el Café Majestic, es un café de estilo art decó en el que merece la pena entrar, es como si te trasladases a los años 20. Es más caro que cualquier sitio de la zona, pero las torradas (tostadas) están buenísimas.
Por aquí un sitio típico de comer francesinhas es Café Santiago, en la Rua Passos Manuel 225 (es una perpendicular).
En esta famosa calle de Passos Manuel se encuentra el Coliseu do Porto, edificio de la época salazarista, de cortes arquitectónicos típicos del fascismo portugués. No muy lejos de esta zona hay un bar muy famoso donde acuden los portugueses a comerse un bocadillo de carne de cerdo asado con queso de la Serra da Estrela. El sitio se llama Casa Guedes, 100% informal, comes una buenísima “sandes de pernil” por apenas 3 euros, no sirven a las mesas y suelen formarse colas, signo del éxito de la comida. Otro restaurante a destacar, todo lo contrario a este último es  el Cantinho de Avillez, de uno de los chefs más prestigiosos del país

Por último, también hay una especie de centro alternativo-discoteca con exposiciones de fotografía y arte, esta abierta casi todo el dia y se llama Os Maus Hábitos.
Otra de las calles pertenecientes al barrio de Bolhão es Rua Formosa plagada de confiterías y tiendas de quesos y embutidos, además pasa por delante del Mercado de Bolhão, obligatorio entrar. Es el mercado más popular, aun sigue conservando sus puestos de fruta, verdura, carne… Muy decadente, se está cayendo a trozos, pero entrad que merece la pena su estructura de hierro fundido y el espíritu de la compra-venta.

ALIADOS – CORDOARIA

La plaza de los Aliados está presidida por el Ayuntamiento. Por aquí está Cervejaria Brasão, un restaurante con excelentes francesinhas y muchos “petiscos” (tapas).
Desde Aliados hay que subir por Rua dos Clerigos, calle coronada por la Iglesia y Torre dos Clérigos, que fue en su día la torre más alta de Portugal. Es impresionante la perspectiva que se ve de las dos subidas, como las dos iglesias, la de Clérigos y la de la rua Santa Catarina están enfrentadas. Una vez arriba verás el reciente edificio-plaza con olivos encima, llamado Plaza Lisboa.
Aquí hay muchas cosas importantes para ver.
Primero la zona de fiesta, son tres calles paralelas llamadas Conde Vizela, Candido Reis y Galerías de Paris. Recomiendo pasarse un viernes o sábado por la noche y ver el ambientazo que hay, siempre hay más gente por esa zona por la noche que a ninguna otra hora. Además deberíais entrar en Galerías de Paris, en el café, es un sitio muy curioso. Esta zona es toda de bares a cada cual más diferente y siempre cambiando, hay modernos, antiguos, de madera, de diseño… Sin meterte por ninguna de esas calles es decir, siguiendo la rua dos Carmelitas, está la tienda A Vida portuguesa que merece la pena entrar y la Livraria Lello, una de las más bonitas librerias del mundo. Sus techos y la escalera son una obra de arte, además si hbeis visto alguna película de Harry Potter os recordarán mucho y es que su autora JK. Rowling vivió durante unos años en Oporto y se inspiró mucho para su novela, por ejemplo muchos estudiantes de Portugal visten todos los días haga calor o frio, con una especie de traje de chaqueta y con capa… A lo mejor veis algunos porque muchos de ellos son de la Tuna y en verano hacen su espectáculo en la calle.

La siguiente plaza que te encuentras es la de los Leoes que llamo yo, en verdad Gomes-Teixeira, entramos en el popular barrio de la Cordoaria, el edificio emblemático que está enfrente de la fuente de los leones es la Reitoria, el Rectorado Universitario, las terrazas acristaladas son del bar Piolho, sitio de reunión de los estudiantes, sobre todo los de medicina, bar típico que toda persona de Oporto conoce y queda allí, ya que la cerveza y la sopa son muy baratas.
Y los azulejos blancos y azules que veréis tan típicos de la zona pertenecen a la Igreja do Carmo.

Si buscáis un sitio donde comer bien y barato en la Travessa do Carmo encontrarás varios sitios como Zambezé, Zé Bota, o Calhambeque… Para la merienda podéis comer algún pastel de la Padaria Ribeiro, en la plaza de al lado. O ir a tomar algo en el patio del Café Vitória,  un sitio tranquilo con buen ambiente y buena música. Y cerca también hay otro bar de copas, cafetería-librería, que se llama O Candelabro (muy frecuentado por arquitectos). Cerca de ambos han abierto una tienda, Mercado 48 que tiene cosas de diseño muy curiosas.

Desde la Cordoaria podéis coger un eléctrico, concretamente el 22 que hace la circular Carmo-Batalha, comunicando la Cordoaria con Bolhao.
Cerca de la plaza Gomes Teixeira, aunque ya a camino del río, en el Passeio das Virtudes hay un mirador, el de Victoria, con unas bonitas vistas de la ciudad al que le tengo especial cariño.

CEDOFEITA – BAIRRO DAS ARTES

Al lado de la plaza Gomes Teixeira está la plaza Carlos Alberto, que como curiosidad era el lugar donde querría vivir de la ciudad. Todos los sábados a partir de las 14h ponen un mercadito artesanal y de segunda mano. Siguiendo la calle peatonal de Cedofeita, la segunda calle que baja es Miguel Bombarda, eje principal del llamado Barrio de las Artes, que engloba las calles de Miguel Bombarda y Rosario entre otras, era mi barrio favorito, donde trabajaba y por eso le guardo tanto cariño. Es una zona con mucha efervescencia cultural, donde siempre hay actividades y tiendas nuevas. Bajando por Miguel Bombarda os encontraréis un centro comercial muy pequeño, entrad, tienen tiendas con cosas muy originales y la estrella del centro comercial es la cafetería con el patio. Los trozos de tarta cuestan súper poco, son enormes y están buenísimas, la de chocolate es la mejor, una bomba que hay que probar con un buen café o zumo.

Bajando por Miguel Bombarda llegareis a Rua de Rosario donde hay varias tiendas e ropa y diseño. Destaca Muuda que también es galería de arte y la tienda Cru que es un espacio cambiante, pues alquilan sus espacios a diferentes artistas, artesanos y diseñadores por un tiempo limitado. También destaca el edificio (o casona) Artes em Partes, donde cada habitación es una tienda o galería distinta.

Si volvéis a Rua Miguel Bombarda y continuáis bajando y os entra la sed hay una cafetería, sobre todo, para los amantes del cha (te) es Rota do Cha, a parte de infusiones, tienen zumos, cafés… y cuenta con un patio muy agradable. Para cenar en esta zona recomiendo bajar un poco más hasta llegar a Bugo Art Burguers, un sitio de hamburguesas gourmet tanto de carne como de pescado. Esta calle finaliza en el Palacio de Cristal, un precioso parque que tiene pavos reales y otros animales sueltos y que cuenta con unos miradores que se ven tanto la ciudad como el rio. Cierran a las 21h.

FOZ – MATOSINHOS – LEÇA DE PALMEIRA

Los barrios cercanos importantes están todos dichos, ahora os recomiendo coger medio de transporte e ir a Foz o a Matosinhos, a la playa. Algunos medios de transporte públicos como el autobús o el eléctrico recorren todo el río hasta llegar a su desembocadura en el mar, lo que resulta un trayecto con vistas inmejorables.
Foz es la zona marítima de Oporto, empieza justo en la desembocadura del Duero con el Océano Atlántico y llega hasta el Castelo do Queijo, bordeando la playa. Se trata de una zona tranquila y con un nivel de vida bastante superior al que podemos encontrar en Oporto.

Una vez acaba Foz empieza Matosinhos, de gran tradición pesquera, sus playas son muy apropiadas para los surferos y otras actividades náuticas. En esta pequeña ciudad se come un excelente pescado y marisco a muy buen precio, sobre todo, en la Rua Herois de França, dicen que los arquitectos Souto de Moura y Siza (y ellos son de buen comer) van mucho a un restaurante que se llama Salta ao muro.
Y cerca de aquí está  Leça de Palmeira, una aldea muy industrial pues cuenta con una refinería y con el puerto de Oporto. Pero aun así esconde dos grandes obras, dos de mis obras favoritas del premio Pritzker de arquitectura Álvaro Siza , las Piscina das Marés, excavadas en la roca y fundiendo con el mar y el restaurante Casa do cha da Boa Nova. Un precioso restaurante de madera y piedra que como las piscinas se funde con el entorno. Merece la pena ir, aunque sea para tomar un café ya que actualmente es un prestigioso restaurante con una estrella Michelin

Cambiando de tema y volviendo a Foz, desde aquí sale la avenida más importante que llega al Oporto más céntrico, Rua Boavista. Aproximadamente a mitad recorrido se encuentra el Museo Serralves, el museo más interesante y visitado de la ciudad, es de arte contemporáneo y tiene una importante colección de Miró.. Además es obra del ya mencionado arquitecto Álvaro Siza y tiene unos grandes jardines por los que pasear. Los domingos hasta las 13h es gratuito y si cuentas con bastantes días merece la pena ir.

Casi llegando al centro está Casa da Música un auditorio, obra del siempre polémico arquitecto Rem Koolhaas, los domingos se puede entrar para verla por dentro, y en las noches de verano organizan espectáculos de música al aire libre.
Un plan diferente y poco turístico es ir al barrio de pescadores São Pedro da Afurada en Vila Nova de Gaia para comer pescado fresco y visitar un barrio poco desvirtuado por el turismo. Para llegar, en la parada Gas del mismo tranvía que lleva a Foz se coge el barquito “Flor de Gas” que hace de taxi entre Douro Marina y Oporto. El precio del billete es de aproximadamente 1,5 euros.

GASTRONOMÍA

En Portugal se come muy bien y barato, los portugueses son de buen comer, adoran la sopa, y por poco mas de un euro en cualquier sitio te tomas este plato. La más típica de aquí es el Caldo verde, a base de col, patata y una rodaja de chorizo, una sopa contundente para los días fríos.
Otros platos típicos son el Bacalao cocinado en sus cientos de versiones y la Francesinha,  un sandwich con ternera, queso, fiambre, salchicha todo bañado en una salsa un tanto picante, coronado por un huevo y rodeado de patatas fritas, una auténtica bomba, adorada por muchos y un plato casi exclusivo de la ciudad. Los sitios más famosos son Café Santiago, Bufete Fase o Capa Negra.

Los portugueses son muy golosos, les encantan los bolinhos (pastelitos) sobre todo con doce de ovos (crema), de todas formas en las confiterías los encontrarás de todos los tipos. El más famoso de los pasteles es el de nata, una tartaleta hojaldrada rellena de una especie de crema catalana.

Es muy típico que en los restaurantes te saquen el “couvert“, entrantes como pan, mantequilla, queso, aceitunas, rissois… se paga y en algunos sitios a precio de oro, si no se quiere o se rechaza o no se come .

Sandes: bocadillo
Moelas: mollejas
Papas de sarrabulho: sangre de cerdo, carne y patatas
Alheira o farinheira: embutido
Cachorro: perrito caliente
Rissois: empanadillas fritas rellenas de camarao (gambas) o de carne
Tosta: sándwich en pan de molde
Prego: bocadillo de filete de ternera
Bifana: bocadillo de carne de cerdo
Presunto: una especie de jamón serrano pero ahumado

Lulas, choco: calamares o sepia
Tamboril: Rape
Polvo: pulpo
Pescada: merluza
Açorda: son una especie de migas húmedas con huevo y carne o pescado
Bacalhau a bras: bacalao desmigado con huevo cocido, perejil y patatas
Bacalhau com natas: bacalao con cebolla, patata y una especie de bechamel con nata al horno
Bacalhau a moda de Braga: (a moda significa al estilo) Este es frito con cebolla y imiento y acompañado por patata fritas a rodajas.
Bacalhau a Gomes de Sa: con patata, ajo, huevo cocido pimienta y al horno
Bacalhau a moda de todos: con verduras y huevo duro
Bacalhau o Polvo a Largareiro: Bacalao o Pulpo cocido y luego pasado por la sartén con aceite y ajo y lo acompañan con patata cocida con piel y con el aceite con ajo por encima.

Bolo de bolacha: tarta de galleta
Baba de camelo: es una especie de mousse de leche condensada y huevo tipo caramelo
Doce de serradura: de leche condensada, nata y galleta
Pa de Lo, es una especie de bizcocho muy esponjoso

 

Lisboa, mini guía

Quería hace tiempo recopilar los lugares que hacen de Lisboa esa ciudad que tanto me gusta, que desde hace un par de años me tiene enamorada y que siempre recomiendo a familiares y amigos que vienen por aquí. Ahora que se acercan las fallas y por tanto, hay quien huye de Valencia, me he animado a dejarlo todo por escrito y así lo puedo compartir.

Lisboa es una ciudad preciosa y parte de esa culpa la tienen los grandes desniveles del terreno que llevan a numerosos miradores, es de las pocas ciudades que puedes verla perfectamente desde todos los puntos. La ciudad está llena de subidas y bajadas y el pavimento es calzada por lo que atención con el calzado, tiene que ser cómodo.

Lisboa está claramente divida en barrios y cada barrio tiene su morfología y su carácter proprio.

BAIXA

Está la Baixa, que fue la parte más afectada por el terremoto, así sus calles levantadas posteriormente, son anchas y en forma de cuadrícula. Su eje principal es la Rua Augusta que une la plaza del Rossio con la Praça do Comercio, la plaza más grande de Europa que con su “Cais das colunas” al que llega el rio Tajo (Tejo en portugués) hacen de ella un encuadramiento precioso. La Baixa está llena de tiendas banales y restaurantes turísticos pero hay una excepción, un restaurante típico portugués, que se llama Marisqueria Uma, y sirven el que probablemente es el mejor arroz de marisco de la ciudad. Es muy barato, la ración de arroz es poco más de 10 euros por persona, eso si, el atendimiento es bastante antipático,  el lugar es antiguo y sin gracia, pero el arroz bien merece la pena.

La baixa divide los barrios más populares como Alfama y Mouraria con los barrios más lujosos como Chiado y Principe Real. Tengo cierta tendencia por estos últimos, no porque sea una “snob” o no me gusten los otros, sino porque son menos turísticos, barrios residenciales con más espacios verdes y plazas donde estar tranquilo a tomar algo sin el constante goteo de tuk-tuks y grupos de turistas. Porque si algo está aumentando en Lisboa, es el turismo, la ciudad está cambiando de cara a servicios para los turistas y esto hace que esté perdiendo cierta originalidad, esa atmósfera antigua, esa preservación en el pasado… De aquí un poco de esta guía, para potenciar los verdaderos lugares lisboetas, los restaurantes de tasca y de empleado de boli en el bolsillo de la camisa, las tiendas viejunas… 

ALFAMA

En Alfama merece la pena pasear por sus calles empinadas e ir a sus miradores, esenciales son “Portas do Sol” y más alejado, en el barrio de Graça, el mirador “Senhora do Monte”. Por ambos dos pasa el eléctrico 28 (tranvía antiguo), que aunque es precioso y toda una experiencia, más vale cogerlo pronto y tener cuidado con la cartera, pues se llena de turistas y por tanto de carteristas. En cuanto otras atracciones de estos barrios, en mi opinión no vale la pena ir al castillo, es muy caro y no te va a ofrecer mejores vistas que el mirador de Graça o Senhora do Monte. Los sábados y martes se celebra en Campo de Santa Clara, (el 28 también pasa por ahí) la Feira da Ladra (Feria de la Ladrona) que es una especie de rastro un poco desvirtuado..

Alfama hay que pasearla , buscar sus calles estrechas con ropas tendidas, entrar en algún bar típico y pedir un café (que saben a café auténtico) o una imperial (una caña). Este barrio es el más festivo durante los Santos populares, que son el 13 de junio, aunque la fiesta dura todo el mes, así que si coincide la época no dudes en comerte unas sardinas en cualquier “casal fallero” (salvando las distancias) de Alfama,

El barrio de la Mouraria es fronterizo con la zona de Intendente y Martim Moniz, me recuerda bastante a nuestro “Ruzafa” (también salvando, y mucho, las distancias), es decir una zona muy multirracial que ahora está de moda. Si buscas un chino, indiano, turco… esta es la zona. Si se tiene tiempo se puede ir a conocer la tienda de “A vida Portuguesa” que está en el Largo do Intendente, a parte de que esta tienda, que hay unas cuantas en Lisboa, merece la pena descubrir, aquí esta localizada en una antigua fabrica de azulejos lo que la hace más extraordinaria.

Alfama y Mouraria son barrios populares conocidos por el Fado, pero sinceramente no tengo consejos al respecto

Por estas zonas no conozco muchos restaurantes, pero siempre que quiero comer un buen pescado fresco y barato o un excepcional “Polvo a Largareiro” (Pulpo) voy a “O Cofre” en Rua dos Bacalhoeiros. Si tu presupuesto es mucho más holgado, en esta zona hay dos famosos restaurantes: Cervejaria Ramiro, un típico portugués especializado en marisco de alta calidad, que los fin de semanas siempre tiene fila. Y el otro con platos típico portugueses pero de lujo y estética mucho más fina y moderna es Bica do Sapato.

Y después de comer o cenar viene bien probar uno de los digestivos más populares de Lisboa, la ginginha, se tratra de un licor de cerezas (ginghas) y te lo puedes pedir “com elas” o “sem elas”. Los más famosos están en la baixa, cerca de la Praça Dom Pedro V, yo suelo ir a “Ginginha sem rival en la Rua Portas de Santo Antão 7.

Ahora si, vamos a la otra parte de la Baixa, la parte que más me gusta recorrer, Chiado, Principe Real…

CHIADO

Tez sea por la influencia que este barrio tenga en la arquitectura que tanto me gusta. El Chiado sufrió un grande incendio en 1988, y el arquitecto responsable de reconstruirlo ha sido Alvaro Siza, y su huella se nota perfectamente. La arteria principal de este barrio es la Rua Garret, que va desde los famosos Armazens do Chiado hasta la Praça de Camoes. Famosos en esta calle son laos Cafés de “A Brasileira” y “Bernard”, ambos turísticos y caros, en el primero merece la pena entrar por las pinturas de Almada Negreiros, un grande pintor portugués y hacerte la típica foto con el Pessoa de la terraza, del segundo son famosos los croissants (nunca los he probado).

La joya del Chiado es el “Largo do Carmo”, una plaza cargada de historia por dos motivos, fue un punto clave de la revolución del 25 de Abril así como el Convento do Carmo de techos derruidos nos recuerda el terremoto de 1755. Esta pequeña plaza tiene una atmosfera única, en el centro se sitúa un bonito chafariz y está llenos de jacarandas que cuando están en flores llenan la plaza de color. Desde aquí se accede a la parte superior del Elevador de Santa Justa desde donde se tienen unas espectaculares vistas de la Baixa. Y por aquí también podrás ver la “firma” de Alvaro Siza.

En cuanto a los lugares de restauración y de comercio de esta zona, destacan las tiendas de la A vida Portuguesa de la Rua Anchieta , la tienda de Cerámicas na Linha de la Rua Capelo, y la de Vista Alegre. Las tres son de cosas de casa, y las dos últimas especializadas en platos, vasos… vajilla. En esta zona hay restaurantes muy buenos, son muy famosos los restaurantes Belcanto, el Cantinho do Avillez , Mini Bar, los tres del mismo chef. Son buenos y muy caros. A veces voy al restaurante Royale Cafe, un pequeño sitio muy agradable con un patio interior y ahora también terraza que tiene una carta con platos de bastante sitios así como portugueses como el pulpo (mi debilidad) que también es muy bueno. Estoy con ganas de probar la Taberna da Rua das Flores, dicen que es un sitio de tapas bueno bonito y barato. Otro sitio barato y muy típico está en la Plaza de Camoes, se llama O Trevo y sirven unas de las mejores bifanas (bocadillo típico portugués de carne de cerdo) de la ciudad

Un mirador interesante porque ofrece vistas al puente 25de Abril, que está cerca del Chiado, concretamente en el barrio de la Bica, donde está el otro elevador del mismo nombre, es el de Adamastor, aquí el ambiente es mucho más joven, y se huele (ya me entenderéis….), es típico ir allí con un par de cervezas a ver la puesta de sol (os recuerdo que beber en la calle en Lisboa está permitido). El Chiado es fronterizo con Bairro Alto, lleno de bares y discotecas, es el lugar de fiesta, aquí también hay conocidas casas de fado, como Adega Machado, Casa Severa o O Faia, como ya he comentado, nunca fui a ninguno así que no puedo recomendar uno en particular.

PRINCIPE REAL

Desde el Chiado se llega a Principe Real, el barrio gay y de los modernos, se puede llegar a él a través del Miradouro Sao Pedro Alcantara, o desde la Baixa con el Elevador da Gloria. Desde aquí se tiene la vista opuesta del Mirador da Graça o Senhora do Monte que antes hablábamos. Principe Real está presidido por un bonito jardín y rodeado de palacios, entre ellos destaca la actual galería comercial de A Embaixada, merece la pena entrar, no por las tiendas sino para ver el interior del palacio. Cerca de aquí hay una pequeña plaza presidida por una fuente, mi plaza favorita, se llama la Praça das Flores, allí suelo ir después de comprarme un helado en Nannarella, que está en la Rua Nova Piedade, un poco más abajo de la plaza. El mejor helado que he probado nunca, recomiendo el de mangericão (albahaca) y manga (mango). Impresionante.

Por aquí cerca hay un bar a la antigua, de camareros uniformados, mobiliario antiguo y pesado, tercipelo, cuadros y estética de cabaret, no es el famoso Pavilhão Chines, que es muy turístico, sino Foxtrot. Sólo abren a partir de las 18h y hay que llamar al timbre para entrar, es curioso que sigue manteniendo la figura del sereno.

En este barrio hay restaurantes muy buenos,  barato y excelente es el Prego da Peixaria, en la Rua da Escola Politécnica. Esta cadena de restaurantes surge por la idea de que en los restaurantes de marisco como el que he comentado antes de la Cervejaria Ramiro, lo más famoso es comerte como postre un “prego”, que es nuestro Pepito, un bocata de ternera. Así que este restaurante es especialista en “pregos” y hamburguesas de pescado, son muy muy buenas la hamburguesa de Choco y Salmao y la de Cangrejo Mole. Hay un restaurante que está de moda que es “A Cevicheria” especialistas en ceviche, dicen que es muy bueno, el problema es que no aceptan reservas, así que tienes que estar dispuesto a esperar un poco. Y como quien espera, desesperas, al lado tienes un típico portugués Tascardoso, bastante bueno.

También quiero mencionar los croissants, pasteles de nata y las torradas (tostadas) de Pao de Canela, en la Plaza de las Flores, y la cocina cabo verdiana muy buena y barata del restaurante Estrela Morena .

Se me olvidaba mencionar que el acueducto y todo su sistema de aguas está bastante conservado, en el propio jardín del Principe Real se puede visitar un reservatorio de agua, el de la Patriarcal, así como en el Jardím das Amoreiras, a pocos metros de ahi está parte del acueducto y otro precioso reservatorio de agua, Mae d’Agua. Y si estás por aquí con hambre puedes comer en un típico portugués como el restaurante Aguas Livres, donde sirven unas pataniscas (una especie de bacalao empanado) con arroz muy buenas,  o ir a un bar parecido a Foxtrot, aunque más pequeño como es Procopio 

OTROS PUNTOS DE INTERÉS

Estos son mis barrios favoritos, luego hay puntos estratégicos de la ciudad que son interesantes, como el Museo Gulbenkian, que se puede ir en metro y parar en la plaza de España, línea roja. Es un museo de arte que si bien sus colecciones son interesantes es más atractivo por su implantación, son dos edificios, un anfiteatro al aire libre y un pabellón rodeados de jardines maravillosos, es un oasis en la ciudad.

Otro museo que me gusta es el de Arte Antiga, situado en el barrio de Alcantara, a medio camino de Belém. También tiene un jardín agradable donde se ve el rio, de su colección destaca el cuadro del Bosco de las Tentaciones de Santo Antonio.

Y ya que hablamos de Belém, es otro sitio que merece la pena ir, es lo más turístico que hay, pero se debería ir. Se puede llegar de autobús con el 714 o el 727 y de tranvía o eléctrico, el 15. En Belém está el Monasterio de los Jerónimos, el Monumento a los Descubridores y la Torre de Belém como elementos claves. Pero si hay algo obligatorio de Belém es comerte un pastel del mismo nombre, en Pastéis de Belém, para ello tienes dos opciones, o haces la cola para llevártelos y te los comes en el jardín o entras a los salones y pides para comer en el momento y si quieres también para llevar. Eso sí, hay que comérselos recién hechos, calentitos, porque con el paso del tiempo ya no son tan espectaculares. En Belém también hay muchos museos como el Museo del Coche (ojo, que coche significa carroza), interesante para los arquitectos porque el autor es Mendes da Rocha o el CCB, centro cultural de Belem donde está el Museo de arte contemporânea Berardo.

Un paseo muy bonito es ir por la margen ribereña, ir andando desde la plaza del comercio en dirección al puente 25 de Abril, y si te animas puedes llegar hasta Belém, aunque son unos 10 km. Cerca del Puente 25 de Abril está el nuevo museo de la ciudad, el Museo de Arte Arquitectura y Tecnología MAAT, que si bien sus colecciones actuales son nulas, el edificio tiene cierta gracia por su revestimiento de cerámica blanca y su posición estratégica en el paseo del río, además es de la arquitecto Amanda Levete.

También cerca del puente está el LX Factory, una antigua zona industrial que se ha convertido en un pequeño centro comercial alternativo con exposiciones de arte, restaurantes, una librería muy bonita Ler e Devagar… Los domingos hacen un mercado de productos portugueses, de segunda mano y biológico entre sus calles.

Hay otra perspectiva interesante de la ciudad, que es desde el otro lado, para ello se puede coger un ferry en Cais de Sodre e ir a Cacilhas, se tarda 10 minutos, desde ahí ir andando por los muelles (el camino es un poco siniestro por la falta de iluminación pero creo que nunca a pasado nada…) hasta llegar a los bares Ponto Final y Atira-te ao rio (los nombres no son muy halagüeños)  donde te puedes tomar algo mientras observas una bonita puesta de sol. Este ferry como los Elevadores, los eléctricos, los tranvías, metros y autobuses se puede acceder con la misma tarjeta de VIVA Viagem. Llevar siempre la tarjeta recargada porque los eléctricos y elevadores abusan y triplican su valor si compras el billete dentro del mismo.

Siguiendo con la ruta gastronómica, hay otra heladería muy buena, igual que la de Nannarella que es Gelato Davvero. Las guías te hablarán de Santinis en el Chiado, pero al lado de estas dos no tiene nada que hacer. Los portugueses son muy golosos, en casa esquina hay una pastelería, les gusta mucho la crema, así que la mayor partes de los bolos (pasteles) están rellenos de esta como las bolas de Berlín, las palmeras, Jesuitas… Nada aptos para diabéticos. Hay un dulce muy bueno de coco que yo a veces llevo a mis sobrinos que es el Pao de Deus de la cadena de panaderías “A Padaria Portuguesa” Los pasteles de nata de la Mantegaria Silva, cerca de la Plaza de Camoes, en el Chiado, también son muy buenos.

Y hay un sitio donde está toda la oferta gastronómica reunida, es en el Mercado da Ribeira, cerca de la estación Cais de Sodré. Es una especie de Mercado de San Miguel, pero más turístico y siempre lleno. Se trata del antiguo mercado municipal que lo han readaptado y por una parte está el mercado propiamente dicho y por otro todos los puestos de los restaurantes más renombrados de la ciudad.

Si se tienen muchos días se puede ir a Sintra desde la estación de Rossio o a Cascais desde Cais de Sodre, a ambas se tarda menos de una hora. Sintra vive del turismo y Cascais del turismo de playa, y si eres arquitecto querrás conocer las famosas obras del  Museo das Historias de Paula Rego de Souto de Moura o el Farol de Santa Marta de Aires Mateus ambas en Cascais. Ya que estamos hablando de arquitectura, el Pabellón de Siza para la Expo de Portugal de 2008 se encuentra en el Parque das Naçoes y su cobertura impresiona.

En fin, no se que más decir, Lisboa es bonita, si tienes buen tiempo es una ciudad luminosa y agradable, a mi me enamoraron sus numerosos miradores y jardines. En cualquier tasca típica portuguesa se come bien y barato, y casi siempre, carne y pescado a la brasa y una buena sopa. Los portugueses son por lo general amables y educados y si oyen hablar español, te van a responder en “español”. Espero que sirva mi mini guía para tener una buena experiencia en Lisboa lo menos turística posible.

 

Lisboa: Quioscos

tipologias de quiosques Lisboa Los quioscos son pequeños espacios comerciales destinados a la venta de tabaco, revistas, periódicos, lotería, aperiticos y refrescos que surgieron en Lisboa a finales del siglo XIX en las principales plazas y avenidas. Funcionaban como un punto de encuentro obligatorio en el inicio y final de un día de trabajo.

En los años 80 del siglo XX, la tradición de los quioscos fue retomada por el Ayuntamiento Municipal, recuperando los antiguos espacios, aun en funcionamiento, y creando nuevos acondicionados para tener un espacio al aire libre. Desde entonces hasta la actualidad los quioscos no han dejado de funcionar, e incluso continuan a crearse nuevos que preservan la misma estética que los de hace dos siglos.

Este respeto al pasado, que por desgracia muchos lo ven como quedarse anticuados (y es que cuantas veces habré escuchado en España que Lisboa está vieja…), es una de las cosas que más agradezco que tenga Lisboa. El poder seguir con la tradición de ir a estos singulares espacios a tomar un café por la mañana o una cerveza al acabar el día, es sin duda, una de las mejores cosas que se pueden hacer en Lisboa.

Si tuviera que elegir mis favoritos, recomendaría ir en verano al que está en el “Jardim das Amoreiras” por su agradable sombra y su ambiente tranquilo, en invierno, los que están en “Principe Real” para poder tomar el sol, y si quieres uno con bonitas vistas y ambiente, sin lugar a dudas, el de “Miradouro de Santa Catarina”. También me parece muy curioso el de “Jardim da Estrela” por ser una mini-biblioteca que abre los sábados por la mañana.






conservas

No se si es porque vivo sola o porque vivo en Lisboa que cada vez soy más aficionada a las “latas”: de mejillones, de atún, de bacalao, de sardinas, lentejas venidas de El Corte Ingles (que es lo más español que tengo aquí)… El caso es que la conserva resulta una saludable y rápida solución cuando no hay mucho tiempo para cocinar, se puede llevar al trabajo o de picnic y de hecho muchos restaurantes basan su cocina en ellas.

Empecemos por Lisboa,  dos son los restaurantes que conozco que hacen promoción de su cocina “enlatada”: son el turístico Can the Can (en el que llegué a trabajar de camarera) y el curioso Sol e Pesca, ambos espacios basan su cocina y su decoración en las conservas, así por ejemplo, en Can the Can el espacio interior está iluminado por una lámpara hecha exclusivamente de latas.

Can the Can

Sol e Pesca

También en Lisboa podemos encontrar tiendas dedicadas exclusivamente a la venta de este producto, son espacios llenos de latas ordenadas según su contenido y procedencia,   destacan las tiendas: “Loja das conservas” y “Conserveira de Lisboa“, con conceptos diferentes, la Conserveira de Lisboa tiene el encanto de ser uno de los pocos comercios antiguos que quedan y de mantenerse prácticamente igual desde el año de su ainaguración en 1930, en cambio, la Loja das Conservas es más moderna, abierta hace un año, dan importancia a las diferentes marcas, nos cuentan su historia y hacen hincapié en el diseño del producto, teniendo un packaging muy atractivo.

Loja das conservas

Conserveira de Lisboa

Pero este fenómeno del gusto por la conserva de estilo portugués ha traspasado fronteras y por lo menos, tengo conocimiento de un restaurante en Valencia “La Conservera” y otro en Londres, “Tincan” . En Valencia La Conservera ocupa una antigua pescadería (Pescadería Pepe) del barrio de Ruzafa, los dueños enamorados de la capital lusa, decidieron exportar este concepto a su restaurante donde los platos son realizados con conservas portuguesas de caballa, atún, sardinas… no falta tampoco tampoco el “vinho verde” y la cerveza portuguesa. Todo en ello en un espacio con mucho gusto, con una imagen muy original y llamativa… un verdadero acierto.

Con un espacio más moderno y oscuro donde el negro contrasta con las latas expuestas, Tincan, se basa en el mismo concepto de comida de conserva gourmet.

top 5: Mis lugares lisboetas

Voy a inaugurar una nueva rutina semanal que va a ser un top 5, al principio quería relacionarlo con Lisboa, ciudad en la vivo, pero como eso de atarme no me gusta, voy a dejarlo en un top 5 “a secas”.

Hoy por empezar por todo lo alto, voy a hacer mi top 5 de sitios de Lisboa.

1. Largo do Carmo

Es un lugar emblemático, cargado de significado histórico pues ahí se encuentra el Convento del Carmo, semiderruido, símbolo del terremoto y posterior tsunami de 1755, o el cuartel de la Guardia Nacional Republicana donde el 25 de Abril tuvo lugar la rendición del “Estado Novo” frente a los militares del “ Movimento das Forças Armadas”

También la plaza da acceso a la parte superior del elevador do Carmo, una obra espectacular de hierro que sirve de mirador sobre la baixa. Pero lo que me gusta de esta plaza es su ambiente bucólico generado por ser un espacio recogido, en piedra, por estar rodeada de jacarandas que en primavera llenan la plaza de color violeta y, sobre todo, por la fuente que la corona.

2. Jardim das Amoreiras

No es ni un lugar histórico ni especialmente significativo, por ello a penas se ven turistas, pero a mi me gusta, está franqueada por un lado por parte  del acueducto que abastecía de agua a Lisboa y con un reservatorio de agua, que es un lugar impresionante que merece la pena visitar, Mae d’Agua. En general me parece un lugar muy tranquilo, una especie de oasis muy agradable en verano y que tiene un quiosco con óptimas comidas ligeras, música agradable y siempre tienen a tu disposición diferentes revistas y periódicos.

3. Museo Gulbenkian

Situado lejos del centro histórico, en lo que se llama avenidas nuevas, se encuentra este museo-fundación que acoge una biblioteca, un auditorio y el museo de la Sede Calouste Gulbenkian. Las edificaciones recuerdan a la arquitectura de Wright, paralelepípedos rectangulares de hormigón y granito, de estuctura aparentemente simple, áreas sabiamente relacionadas y todo rodeado por un espacio verde proyectado por uno de los mejores arquitectos paisajísticos portugu-es, Gonçalo Ribeiro Telles. Todo un oasis verde en la ciudad con grandes áreas para leer, disfrutar del aire libre, incluso cuenta con un lago y un anfiteatro al aire libre.

4. Cais das Colunas , Tajo

El final de la plaza del Comercio es un antiguo muelle con dos columnas de las que siempre ves un poco mas o un poco menos. Desde ahí se tienen unas excelentes vistas del rio Tajo, de los barrios periféricos como Barreiro, Cacilhas (una visita imprescindible para ver Lisboa)… y del puente del 25 de Abril. Andar al lado del Tejo hasta llegar debajo del puente o incluso continuar hasta alcanzar Belem para comerse sus famosos pasteles merece la caminada de casi una hora.

5. Principe Real y Praça das Flores

Porque tiene un ambiente en el que nunca te aburres ya que es el centro del “postureo”, donde se juntan modernos, gente bien, gays, empresarios… y mucha gente. El epicentro de este barrio es el jardín que al igual que el das Amoreiras también cuenta con un reservatorio de agua, per lo realmente bonito son los palacios que lo rodean, palacios que actualmente están rehabilitando para alojar pequeños centros comerciales de productos originales y exclusivos ( y por tanto, caros, muy caros)

Dentro del barrio de Principe Real, bajando por unas empinadas calles, se encuentra la “Praça das Flores” lugar que ni es turístico ni para mucha gente tendrá nada en especial, simplemente me parece un lugar con encanto, una plaza sombría con una fuente en medio y rodeada de agradables cafés y restaurantes con terraza. Pero a mi a me gusta ir a comerme un helado de Nannarella, la que para mí, es la mejor heladería de Lisboa y que está en la calle que baja hacia la Asamblea de la República.

Me dejo lugares que aunque son bonitos y hay que ir, son demasiado turísticos, como los miradores da Graça, Santa Maria do Monte o Sao Pedro Alcantara, me dejo rincones maravillos que cuando los encuentras te parecen increíble que estés en el centro de una capital Europea, como son los patios de Siza, el patio do Tijolo, o el beco de San Miguel y también me he dejado el Jardín de Estrela con su imponente Basílica, pero todos no cabían en el top5…

Agostino Lacurci, ilustración en grande

Agostino Lacurci es un joven artista italiano que llena con sus dibujos de colores planos y vivos los muros, medianeras y testeros de viviendas. La mayoría de las ciudades cuentan con bloques de viviendas que dejan ver muros altos sin huecos, los muros que el arquitecto sin interés no presta atención, testeros que afean y grisean la ciudad, Agostini ha visto en ellos un lienzo para mejorar y llenar de vida las ciudades.

Sus ilustraciones se caracterizan por dibujos de personajes sencillos que representan una escena que está cargada de significado para el lugar en el que se pinta: escuelas, una prisión, universidades, museos, viviendas, tiendas… ya han sido objeto de su arte. Así sus grandes murales llenos de color siempre tienen un título sugerente que deja abierta a la interpretación su significado .

Actualmente, Agostino Lacurci vive a caballo entre Roma y Nuremberg, cuenta con exposiciones en Rusia, Japón, Estados Unidos… y cada vez sus pinturas son más reconocidas y demandadas. Además del arte urbano, este artista ilustra libros y hace dibujos en formatos más pequeños como cartón o papel, se puede ver todo su portfolio en su web.

Flatiron

El edificio Fuller o edificio Flatiron, como es más conocido, es un rascacielos centenario situado en Manhattan. Era uno de los edificios más altos de Nueva York cuando finalizó su construcción en el año 1902

El edificio de estilo Beaux Arts fue diseñado por el arquitecto de la escuela de Chicago Daniel Burnham. Al igual que una columna clásica griega, su fachada de caliza y terracota está dividida horizontalmente en tres partes. El uso del acero en su construcción permitió que la obra alcanzase los 87 m de altura, lo que habría sido muy difícil empleando las técnicas habituales de la época.

Los neoyorquinos prestaron un inmediato interés al edificio, haciendo apuestas sobre cuán lejos llegarían los escombros cuando el viento lo derribara y apodándolo “the flatiron“, debido al parecido del edificio con las planchas de la época.

La forma aerodinámica del edificio produjo en el viento un efecto túnel calles arriba de donde estaba situado. A principios de los años veinte, cuando la visión de los tobillos desnudos de una mujer era algo excitante, los mirones se colocaban a lo largo de la acera para poder echar un vistazo. La Policía los tenía que expulsar de la Calle 23 (a esto lo llamaron «23-skidoo»). Veinte años después esta expresión se convertiría en una expresión de burla de los aficionados deportivos hacia los equipos rivales.

ruinas modernas

 

Ruinas modernas es un inventario fotográfico de urbanizaciones abandonadas, realizado por la arquitecta Julia Schulz-Dornburg, donde se muestran los residuos materiales de la especulación inmobiliaria, de ese boom en la construcción que con ansias queremos dejar atrás.

A través de una recopilación geolocalizada de fotografía aérea y planos de conjunto, se muestra el despropósito de estos proyectos totalmente descontextualizados que eran  vendidos por medio de una publicidad que remetía a una inversión de futuro. Toda una ironía para la situación en la que ahora se encuentran.

“La incredulidad y la fascinación por lo absurdo han sido el motor de este proyecto, la razón por la cual hasta hoy no me he cansado y porque todavía no estoy deprimida. Escuché, en 2009, las primeras noticias sobre Gran Scala. La prensa hablaba de la idea de levantar en pleno desierto de Los Monegros una macro ciudad del juego con 32 casinos y cinco parques temáticos que iba a atraer a millones de visitantes al año”.

“Allí me enganché”.

“Como si con la parte desmesurada de la propuesta no hubiese bastado”, continúa la arquitecta, “el proyecto estuvo rodeado de un gran secretismo en cuanto a su emplazamiento (se barajaban varios lugares, como en EuroVegas), como si el lugar propio del proyecto, el solar, la tierra, el contexto no tuviese ninguna importancia o interés. Y como si la propuesta surrealista y la descontextualización absoluta no fuese lo suficiente para despertar mi curiosidad, la prosa de la promoción y la fantasía desbordante de lo planos me convencieron de todo.

“Me encontré con muchas cosas pero con una reacción cómica nunca hasta ahora. Personalmente sigo sorprendida y incrédula. Para mí, las ruinas contemporáneas son como un déjà-vu, un déjà-vu de un futuro presente que ya tenemos aquí pero que aún no sabemos organizar”.

La cuestión ahora, o en un futuro más proclive, es que hacer con esas estructuras e infraestructuras, tal vez tengamos que reelaborar proyectos con un programa que se adapte realmente a las necesidades humanas y no económicas, proyectos a los que se le suma un nuevo condicionante, una estructura ya existente, reciclar.

Más información en El Mundo y en Julia Schulz-Doesburg

intersecciones y más, fotografía

Esta galería de imágenes son una muestra de un álbum llamado “Intersections” del ingeniero y fotógrafo norteamericano Navid Baraty que aporta una nueva visión de las grandes urbes como Nueva York y Tokio. Tomadas desde lo alto de los edificios muestran una vista de pájaro que marca las lineas rectas de los rascacielos.

Con un enfoque totalmente diferente, otros de sus trabajos  exponen la naturaleza,  más imágenes de su ciudad, Nueva York o el reflejo de la pobreza en la India.

 

ciudades a vista de globo

La vuelta al mundo en 30 diapositivas de un arquitecto, este es el nombre del interesantísimo reportaje que ofrece el diario español cultural Jot Down. Se trata de una muestra de 30 ciudades vistas desde el cielo pudiendo observar así su configuración y planeamiento, por ejemplo, con Barcelona y el plan Cerdà.

Lo consiguieron el suizo Bertrand Piccard y el británico Brian Jones completando la primera vuelta al mundo en globo sin escapas. Además batieron el récord de permanencia en vuelo -21 días- y de distancia recorrida -casi 48.000 kilómetros. Gracias a esta hazaña podemos ver estas magníficas diapositivas.

http://www.jotdown.es/2012/07/la-vuelta-al-mundo-de-un-arquitecto-en-30-fotografias/

Merece la pena leer la aventura completa.