color

Como arquitecta teórica, arquitecta sin obra, he sido formada en el gusto por lineas rectas y puras, por volúmenes prismáticos de colores monocromáticos que generalmente pasan por la pureza del material, pecando en exceso muchas veces del perseguido espacio blanco. Un blanco que se asocia a la modernidad, a la calma y el sosiego, un blanco que comienza a aburrir…

Estos cuadros pertenecen al pintor y grabador Mark Rothko, su obra se enmarca en el movimiento contemporáneo expresionista, tildando muchas veces como abstracta, hecho que no le gustaba al autor.

La mayoría de sus obras se basan en grandes cuadros de color, generalmente compuestos por dos rectángulos confrontados  de bordes desdibujados. Rothko no se consideraba un pintor abstracto puesto que buscaba la experiencia mística del espectador, pintaba buscando el sentido religiosa de su pintura.

Rothko transmite esa pureza y armonía que muchos buscan con el blanco, en cambio, sus cuadros están plagados de color.

Indiscutiblemente, el arquitecto del color es Luis Barragán, su obra de una identidad única, destaca por ser sobria, una arquitectura de lineas y planos de color que articulan el espacio y consigue el equilibrio en todas las escalas. Barragán llena sus espacios de color influido por la naturaleza, buscando la armonía con el juego de la luz en el color… es un complemento fundamental de la construcción pues agranda o ensancha los espacios, los llena de magía como el mismo decía.

Otra vez hablamos de armonía, otra vez hablamos de color, otra vez rompemos con el blanco.

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