el proyecto final de carrera y nuestras expectativas

“Uno más en la ciudad pensé…. Nada de un solar situado en una zona estratégica de la ciudad, ni rodeado de edificios con interés, tampoco se encuentra en un barrio declarado BIC ni envuelto en ruinas romanas, nada es como antes, donde se te proponía un proyecto en un espacio llamativo que sin actuar sobre él, ya era bonito, agradable y atractivo.

Nuestro proyecto es diferente.

Hasta ahora, muchos pensaban que el arquitecto servía para proyectar y construir viviendas en serie o para realizar grandes edificios con presupuestos ilimitados.
Un proyecto tras otro, todo valía, las tarjetas rojas no existían.
Poco a poco, hemos ido formando un escenario, un escenario desordenado, débil, corrupto, colapsado, masificado.
Ahora bien, no debemos cruzarnos de brazos. El discurso de que no hay trabajo, de que somos muchos y de que está todo muy ocupado, está más que repetido.
Nosotros, como proyecto de arquitectos que somos, tenemos muchísima responsabilidad, pues debemos de ir arreglando este escenario, ir creando bonitas obras de teatro.
Ahora sí, puedo entender un poco mas, pues trabajando con precisión, delicadeza y amabilidad pedazo a pedazo, podemos conseguir una ciudad de alta costura.

Nuestro pedacito es la Calderería, con el que debemos llevar a cabo un profundo trabajo de reflexión, análisis, un posterior proceso de experimentación para finalmente obtener propuestas y posibles soluciones”

Así comienza la presentación del proyecto final de una amiga, María Grifo. Me acuerdo cuando les propusieron el tema, ¿una vivienda colectiva? ¿y además rehabilitando un edificio que ni tiene grande gracia ni su situación interés?. Muchos de nosotros ponemos un interés excesivo en el proyecto final, queremos que sea un excelente colofón a la carrera, ese proyecto donde nos podemos lucir y que recordaremos siempre, y para ello, pensamos erróneamente que la localización, el tamaño y programa del mismo han de ser ambiciosos.

Pues bien, con este mismo pensamiento, cuando a mis amigos les toca como tema la rehabilitación de una antigua Calderería de los años 70 para introducir en ella un nuevo programa de vivienda colectiva, en pleno barrio residencial de Ayora, en donde a primera vista todo es bastante vulgar y poco interesante, se les cayó bastante el ánimo. No esperaban tal programa que ya habian trabajado en años anteriores, como dice Miguel, “Parecía un proyecto realista, intervenir sobre el patrimonio construido; algo que siempre me había llamado la atención. No era un gran museo, ni una biblioteca descomunal, ni una torre de oficinas. Era reutilizar un espacio para la vida”. Porque eso es su proyecto, un proyecto realista, casi que si un día tenemos la posibilidad de intervenir en nuestra ciudad va a ser a través de rehabilitaciones y/o viviendas.

INTRO_40Ahora un tiempo después, cuando han entregado un proyecto sobresaliente, podemos sacar la conclusión de que lo que importa para un buen proyecto no es la ambición del programa sino la del arquitecto, la ambición por crear una ciudad más humana donde cuente el objetivo del proyecto, la relación entre las personas, y no el ego del arquitecto. Carlos Pérez lo describe perfectamente “Construir arquitectura con hilos invisibles, de tal manera que al despertarme por la mañana tenga ganas de pasear hasta el bar de la esquina a tomar un café”. Para ello, cada uno resolvió la arquitectura física del proyecto y se unieron para solucionar la parte más sociológica, la parte de las relaciones sociales del barrio de Ayora.

Con todo ello, decir que el proyecto final de carrera es importante, sí, pero es un mero trámite, no va a marcar nuestra carrera como arquitectos, la nota final del mismo poco importa, no vamos a ser ni mejores ni peores arquitectos, lo que la marcar nuestro futuro va a ser nuestra actitud y nuestras ganas de luchar.

Y voy a parecer una cursi, y lo que voy a decir un tópico, pero lo que realmente valoras cuando acabas son los amigos. Con ellos los peores momentos estudiantiles se han convertido con los años en divertidas anécdotas: noches sin dormir en la casa del alumno, la desesperación porque la impresora no funciona a pocas horas de la entrega… y, sobre todo, con los que has vivido muchos buenos momentos: fiestas de arquitectura, viajes, paellas…

Y hoy, cierta parte de ellos, ilustran con sus proyectos de rehabilitación-vivienda esta entrada sobre el proyecto final de carrera.

María Grifo

Carlos Pérez Armenteros, su proyecto en detalle y su portfolio se pueden ver en su web

Miguel Hernández, su proyecto en detalle se puede ver aqui

 Paula San Nicolás

El trabajo de Paula y Miguel se puede conocer mejor en la página web que están construyendo http://cargocollective.com/aarquitectura

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