la arquitectura residencial japonesa y sus excentricidades

Hace poco leí en Plataforma Arquitectura un artículo muy interesante sobre la arquitectura residencial en Japón, que ahora vengo a reproducir.

Tantas veces me había preguntado como era posible esa arquitectura tan radical, como era posible que tanto cliente como el supuesto reglamento urbanístico te dejaran experimentar tanto: casas sin ventanas, sin puertas, viviendas entre medianeras de vidrio… excentricidades para un público, generalmente, de clase media, lo que aun hace este fenómeno más  incomprensible para nuestra mentalidad occidental.

Veamos algunos puntos claves de este fenómeno:

1.  Japón  es el país con más arquitectos registrados por cápita, por lo que hay una lucha por destacar, por hacer una arquitectura más espectacular en términos de originalidad.

2.  Las casas en Japón se deprecian rápidamente como bienes de consumo duraderos tal como los automóviles, electrodomésticos… Las casas duran una media de 30 años, generando así que siempre haya movimiento en el sector de la construcción. Y lo que hace que los clientes se arriesguen más en el diseño plasmando sus gustos personales y excentricidades ya que no piensan en la construcción como inversión.

3. Los japoneses fetichizan la novedad, en parte consecuencia por la frecuente severidad de los terremotos, y por otra, por ser la intemporalidad un valor cultural y religioso consagrado, ejemplo de ello es el Santuario de Ise, que es reconstruido cada 20 años.

4. La calidad de las casas, aunque ha mejorado, continua lejos de la calidad europea, la prisa del país por industrializarse y reconstruir ciudades destruidas tras la Segunda Guerra Mundial hizo que se construyeran rápidamente muchas casas de estructura de madera barata y de mala calidad, con lo que no merece la pena mantenerlas y por ello, son derruidas.

5.  Por lo general tener un suelo fijo es un requisito previo para una hipoteca, que los prestamistas devuelven poco a poco en su totalidad a lo largo de sus carreras. A medida que el asalariado va reuniendo el dinero para pagar su hipoteca, el valor de su propiedad se va depreciando con el tiempo, dejando sólo el valor de la tierra. En otras palabras, el valor negativo del patrimonio es la norma. La presión económica y, en consecuencia, la inmovilidad geográfica es una realidad para la mayoría de los propietarios de viviendas arraigadas en Japón. 

6.  Japón por lo general carece de planificación verificada o incentivos para proteger o resguardar el carácter local. Los vecinos son en gran medida incapaces de oponerse por razones estéticas a lo que se construye a su lado. Lo que significa una bendición para la licencia creativa de los arquitectos. 

Puede parecer triste que las familias japonesas se esclavicen, limiten y ahorren para construir una casa, sólo para ver su inversión desaparecer rápidamente durante los siguientes 15 años. En este sentido, algunas de estas casas vanguardistas parecen ser los últimos y fatales hurras – locuras ante la insignificancia de la propiedad de vivienda en Japón. Resignados a esta situación, aún necesitando un lugar para vivir y criar una familia, no es de extrañar que los clientes japoneses busquen recuperar el control rebelándose silenciosamente de la mejor manera posible – a través del diseño.

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