Lisboa, mini guía

Quería hace tiempo recopilar los lugares que hacen de Lisboa esa ciudad que tanto me gusta, que desde hace un par de años me tiene enamorada y que siempre recomiendo a familiares y amigos que vienen por aquí. Ahora que se acercan las fallas y por tanto, hay quien huye de Valencia, me he animado a dejarlo todo por escrito y así lo puedo compartir.

Lisboa es una ciudad preciosa y parte de esa culpa la tienen los grandes desniveles del terreno que llevan a numerosos miradores, es de las pocas ciudades que puedes verla perfectamente desde todos los puntos. La ciudad está llena de subidas y bajadas y el pavimento es calzada por lo que atención con el calzado, tiene que ser cómodo.

Lisboa está claramente divida en barrios y cada barrio tiene su morfología y su carácter proprio.

BAIXA

Está la Baixa, que fue la parte más afectada por el terremoto, así sus calles levantadas posteriormente, son anchas y en forma de cuadrícula. Su eje principal es la Rua Augusta que une la plaza del Rossio con la Praça do Comercio, la plaza más grande de Europa que con su “Cais das colunas” al que llega el rio Tajo (Tejo en portugués) hacen de ella un encuadramiento precioso. La Baixa está llena de tiendas banales y restaurantes turísticos pero hay una excepción, un restaurante típico portugués, que se llama Marisqueria Uma, y sirven el que probablemente es el mejor arroz de marisco de la ciudad. Es muy barato, la ración de arroz es poco más de 10 euros por persona, eso si, el atendimiento es bastante antipático,  el lugar es antiguo y sin gracia, pero el arroz bien merece la pena.

La baixa divide los barrios más populares como Alfama y Mouraria con los barrios más lujosos como Chiado y Principe Real. Tengo cierta tendencia por estos últimos, no porque sea una “snob” o no me gusten los otros, sino porque son menos turísticos, barrios residenciales con más espacios verdes y plazas donde estar tranquilo a tomar algo sin el constante goteo de tuk-tuks y grupos de turistas. Porque si algo está aumentando en Lisboa, es el turismo, la ciudad está cambiando de cara a servicios para los turistas y esto hace que esté perdiendo cierta originalidad, esa atmósfera antigua, esa preservación en el pasado… De aquí un poco de esta guía, para potenciar los verdaderos lugares lisboetas, los restaurantes de tasca y de empleado de boli en el bolsillo de la camisa, las tiendas viejunas… 

ALFAMA

En Alfama merece la pena pasear por sus calles empinadas e ir a sus miradores, esenciales son “Portas do Sol” y más alejado, en el barrio de Graça, el mirador “Senhora do Monte”. Por ambos dos pasa el eléctrico 28 (tranvía antiguo), que aunque es precioso y toda una experiencia, más vale cogerlo pronto y tener cuidado con la cartera, pues se llena de turistas y por tanto de carteristas. En cuanto otras atracciones de estos barrios, en mi opinión no vale la pena ir al castillo, es muy caro y no te va a ofrecer mejores vistas que el mirador de Graça o Senhora do Monte. Los sábados y martes se celebra en Campo de Santa Clara, (el 28 también pasa por ahí) la Feira da Ladra (Feria de la Ladrona) que es una especie de rastro un poco desvirtuado..

Alfama hay que pasearla , buscar sus calles estrechas con ropas tendidas, entrar en algún bar típico y pedir un café (que saben a café auténtico) o una imperial (una caña). Este barrio es el más festivo durante los Santos populares, que son el 13 de junio, aunque la fiesta dura todo el mes, así que si coincide la época no dudes en comerte unas sardinas en cualquier “casal fallero” (salvando las distancias) de Alfama,

El barrio de la Mouraria es fronterizo con la zona de Intendente y Martim Moniz, me recuerda bastante a nuestro “Ruzafa” (también salvando, y mucho, las distancias), es decir una zona muy multirracial que ahora está de moda. Si buscas un chino, indiano, turco… esta es la zona. Si se tiene tiempo se puede ir a conocer la tienda de “A vida Portuguesa” que está en el Largo do Intendente, a parte de que esta tienda, que hay unas cuantas en Lisboa, merece la pena descubrir, aquí esta localizada en una antigua fabrica de azulejos lo que la hace más extraordinaria.

Alfama y Mouraria son barrios populares conocidos por el Fado, pero sinceramente no tengo consejos al respecto

Por estas zonas no conozco muchos restaurantes, pero siempre que quiero comer un buen pescado fresco y barato o un excepcional “Polvo a Largareiro” (Pulpo) voy a “O Cofre” en Rua dos Bacalhoeiros. Si tu presupuesto es mucho más holgado, en esta zona hay dos famosos restaurantes: Cervejaria Ramiro, un típico portugués especializado en marisco de alta calidad, que los fin de semanas siempre tiene fila. Y el otro con platos típico portugueses pero de lujo y estética mucho más fina y moderna es Bica do Sapato.

Y después de comer o cenar viene bien probar uno de los digestivos más populares de Lisboa, la ginginha, se tratra de un licor de cerezas (ginghas) y te lo puedes pedir “com elas” o “sem elas”. Los más famosos están en la baixa, cerca de la Praça Dom Pedro V, yo suelo ir a “Ginginha sem rival en la Rua Portas de Santo Antão 7.

Ahora si, vamos a la otra parte de la Baixa, la parte que más me gusta recorrer, Chiado, Principe Real…

CHIADO

Tez sea por la influencia que este barrio tenga en la arquitectura que tanto me gusta. El Chiado sufrió un grande incendio en 1988, y el arquitecto responsable de reconstruirlo ha sido Alvaro Siza, y su huella se nota perfectamente. La arteria principal de este barrio es la Rua Garret, que va desde los famosos Armazens do Chiado hasta la Praça de Camoes. Famosos en esta calle son laos Cafés de “A Brasileira” y “Bernard”, ambos turísticos y caros, en el primero merece la pena entrar por las pinturas de Almada Negreiros, un grande pintor portugués y hacerte la típica foto con el Pessoa de la terraza, del segundo son famosos los croissants (nunca los he probado).

La joya del Chiado es el “Largo do Carmo”, una plaza cargada de historia por dos motivos, fue un punto clave de la revolución del 25 de Abril así como el Convento do Carmo de techos derruidos nos recuerda el terremoto de 1755. Esta pequeña plaza tiene una atmosfera única, en el centro se sitúa un bonito chafariz y está llenos de jacarandas que cuando están en flores llenan la plaza de color. Desde aquí se accede a la parte superior del Elevador de Santa Justa desde donde se tienen unas espectaculares vistas de la Baixa. Y por aquí también podrás ver la “firma” de Alvaro Siza.

En cuanto a los lugares de restauración y de comercio de esta zona, destacan las tiendas de la A vida Portuguesa de la Rua Anchieta , la tienda de Cerámicas na Linha de la Rua Capelo, y la de Vista Alegre. Las tres son de cosas de casa, y las dos últimas especializadas en platos, vasos… vajilla. En esta zona hay restaurantes muy buenos, son muy famosos los restaurantes Belcanto, el Cantinho do Avillez , Mini Bar, los tres del mismo chef. Son buenos y muy caros. A veces voy al restaurante Royale Cafe, un pequeño sitio muy agradable con un patio interior y ahora también terraza que tiene una carta con platos de bastante sitios así como portugueses como el pulpo (mi debilidad) que también es muy bueno. Estoy con ganas de probar la Taberna da Rua das Flores, dicen que es un sitio de tapas bueno bonito y barato. Otro sitio barato y muy típico está en la Plaza de Camoes, se llama O Trevo y sirven unas de las mejores bifanas (bocadillo típico portugués de carne de cerdo) de la ciudad

Un mirador interesante porque ofrece vistas al puente 25de Abril, que está cerca del Chiado, concretamente en el barrio de la Bica, donde está el otro elevador del mismo nombre, es el de Adamastor, aquí el ambiente es mucho más joven, y se huele (ya me entenderéis….), es típico ir allí con un par de cervezas a ver la puesta de sol (os recuerdo que beber en la calle en Lisboa está permitido). El Chiado es fronterizo con Bairro Alto, lleno de bares y discotecas, es el lugar de fiesta, aquí también hay conocidas casas de fado, como Adega Machado, Casa Severa o O Faia, como ya he comentado, nunca fui a ninguno así que no puedo recomendar uno en particular.

PRINCIPE REAL

Desde el Chiado se llega a Principe Real, el barrio gay y de los modernos, se puede llegar a él a través del Miradouro Sao Pedro Alcantara, o desde la Baixa con el Elevador da Gloria. Desde aquí se tiene la vista opuesta del Mirador da Graça o Senhora do Monte que antes hablábamos. Principe Real está presidido por un bonito jardín y rodeado de palacios, entre ellos destaca la actual galería comercial de A Embaixada, merece la pena entrar, no por las tiendas sino para ver el interior del palacio. Cerca de aquí hay una pequeña plaza presidida por una fuente, mi plaza favorita, se llama la Praça das Flores, allí suelo ir después de comprarme un helado en Nannarella, que está en la Rua Nova Piedade, un poco más abajo de la plaza. El mejor helado que he probado nunca, recomiendo el de mangericão (albahaca) y manga (mango). Impresionante.

Por aquí cerca hay un bar a la antigua, de camareros uniformados, mobiliario antiguo y pesado, tercipelo, cuadros y estética de cabaret, no es el famoso Pavilhão Chines, que es muy turístico, sino Foxtrot. Sólo abren a partir de las 18h y hay que llamar al timbre para entrar, es curioso que sigue manteniendo la figura del sereno.

En este barrio hay restaurantes muy buenos,  barato y excelente es el Prego da Peixaria, en la Rua da Escola Politécnica. Esta cadena de restaurantes surge por la idea de que en los restaurantes de marisco como el que he comentado antes de la Cervejaria Ramiro, lo más famoso es comerte como postre un “prego”, que es nuestro Pepito, un bocata de ternera. Así que este restaurante es especialista en “pregos” y hamburguesas de pescado, son muy muy buenas la hamburguesa de Choco y Salmao y la de Cangrejo Mole. Hay un restaurante que está de moda que es “A Cevicheria” especialistas en ceviche, dicen que es muy bueno, el problema es que no aceptan reservas, así que tienes que estar dispuesto a esperar un poco. Y como quien espera, desesperas, al lado tienes un típico portugués Tascardoso, bastante bueno.

También quiero mencionar los croissants, pasteles de nata y las torradas (tostadas) de Pao de Canela, en la Plaza de las Flores, y la cocina cabo verdiana muy buena y barata del restaurante Estrela Morena .

Se me olvidaba mencionar que el acueducto y todo su sistema de aguas está bastante conservado, en el propio jardín del Principe Real se puede visitar un reservatorio de agua, el de la Patriarcal, así como en el Jardím das Amoreiras, a pocos metros de ahi está parte del acueducto y otro precioso reservatorio de agua, Mae d’Agua. Y si estás por aquí con hambre puedes comer en un típico portugués como el restaurante Aguas Livres, donde sirven unas pataniscas (una especie de bacalao empanado) con arroz muy buenas,  o ir a un bar parecido a Foxtrot, aunque más pequeño como es Procopio 

OTROS PUNTOS DE INTERÉS

Estos son mis barrios favoritos, luego hay puntos estratégicos de la ciudad que son interesantes, como el Museo Gulbenkian, que se puede ir en metro y parar en la plaza de España, línea roja. Es un museo de arte que si bien sus colecciones son interesantes es más atractivo por su implantación, son dos edificios, un anfiteatro al aire libre y un pabellón rodeados de jardines maravillosos, es un oasis en la ciudad.

Otro museo que me gusta es el de Arte Antiga, situado en el barrio de Alcantara, a medio camino de Belém. También tiene un jardín agradable donde se ve el rio, de su colección destaca el cuadro del Bosco de las Tentaciones de Santo Antonio.

Y ya que hablamos de Belém, es otro sitio que merece la pena ir, es lo más turístico que hay, pero se debería ir. Se puede llegar de autobús con el 714 o el 727 y de tranvía o eléctrico, el 15. En Belém está el Monasterio de los Jerónimos, el Monumento a los Descubridores y la Torre de Belém como elementos claves. Pero si hay algo obligatorio de Belém es comerte un pastel del mismo nombre, en Pastéis de Belém, para ello tienes dos opciones, o haces la cola para llevártelos y te los comes en el jardín o entras a los salones y pides para comer en el momento y si quieres también para llevar. Eso sí, hay que comérselos recién hechos, calentitos, porque con el paso del tiempo ya no son tan espectaculares. En Belém también hay muchos museos como el Museo del Coche (ojo, que coche significa carroza), interesante para los arquitectos porque el autor es Mendes da Rocha o el CCB, centro cultural de Belem donde está el Museo de arte contemporânea Berardo.

Un paseo muy bonito es ir por la margen ribereña, ir andando desde la plaza del comercio en dirección al puente 25 de Abril, y si te animas puedes llegar hasta Belém, aunque son unos 10 km. Cerca del Puente 25 de Abril está el nuevo museo de la ciudad, el Museo de Arte Arquitectura y Tecnología MAAT, que si bien sus colecciones actuales son nulas, el edificio tiene cierta gracia por su revestimiento de cerámica blanca y su posición estratégica en el paseo del río, además es de la arquitecto Amanda Levete.

También cerca del puente está el LX Factory, una antigua zona industrial que se ha convertido en un pequeño centro comercial alternativo con exposiciones de arte, restaurantes, una librería muy bonita Ler e Devagar… Los domingos hacen un mercado de productos portugueses, de segunda mano y biológico entre sus calles.

Hay otra perspectiva interesante de la ciudad, que es desde el otro lado, para ello se puede coger un ferry en Cais de Sodre e ir a Cacilhas, se tarda 10 minutos, desde ahí ir andando por los muelles (el camino es un poco siniestro por la falta de iluminación pero creo que nunca a pasado nada…) hasta llegar a los bares Ponto Final y Atira-te ao rio (los nombres no son muy halagüeños)  donde te puedes tomar algo mientras observas una bonita puesta de sol. Este ferry como los Elevadores, los eléctricos, los tranvías, metros y autobuses se puede acceder con la misma tarjeta de VIVA Viagem. Llevar siempre la tarjeta recargada porque los eléctricos y elevadores abusan y triplican su valor si compras el billete dentro del mismo.

Siguiendo con la ruta gastronómica, hay otra heladería muy buena, igual que la de Nannarella que es Gelato Davvero. Las guías te hablarán de Santinis en el Chiado, pero al lado de estas dos no tiene nada que hacer. Los portugueses son muy golosos, en casa esquina hay una pastelería, les gusta mucho la crema, así que la mayor partes de los bolos (pasteles) están rellenos de esta como las bolas de Berlín, las palmeras, Jesuitas… Nada aptos para diabéticos. Hay un dulce muy bueno de coco que yo a veces llevo a mis sobrinos que es el Pao de Deus de la cadena de panaderías “A Padaria Portuguesa” Los pasteles de nata de la Mantegaria Silva, cerca de la Plaza de Camoes, en el Chiado, también son muy buenos.

Y hay un sitio donde está toda la oferta gastronómica reunida, es en el Mercado da Ribeira, cerca de la estación Cais de Sodré. Es una especie de Mercado de San Miguel, pero más turístico y siempre lleno. Se trata del antiguo mercado municipal que lo han readaptado y por una parte está el mercado propiamente dicho y por otro todos los puestos de los restaurantes más renombrados de la ciudad.

Si se tienen muchos días se puede ir a Sintra desde la estación de Rossio o a Cascais desde Cais de Sodre, a ambas se tarda menos de una hora. Sintra vive del turismo y Cascais del turismo de playa, y si eres arquitecto querrás conocer las famosas obras del  Museo das Historias de Paula Rego de Souto de Moura o el Farol de Santa Marta de Aires Mateus ambas en Cascais. Ya que estamos hablando de arquitectura, el Pabellón de Siza para la Expo de Portugal de 2008 se encuentra en el Parque das Naçoes y su cobertura impresiona.

En fin, no se que más decir, Lisboa es bonita, si tienes buen tiempo es una ciudad luminosa y agradable, a mi me enamoraron sus numerosos miradores y jardines. En cualquier tasca típica portuguesa se come bien y barato, y casi siempre, carne y pescado a la brasa y una buena sopa. Los portugueses son por lo general amables y educados y si oyen hablar español, te van a responder en “español”. Espero que sirva mi mini guía para tener una buena experiencia en Lisboa lo menos turística posible.

 

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