Lisboa

Lisboa, velha cidade,

Cheia de encanto e beleza! 


Sempre a sorrir tão formosa, 


E no vestir sempre airosa. 


O branco véu da saudade 


Cobre o teu rosto linda princesa!

Estas son las letras con la que la más famosa fadista de Portugal, Amalia Rodrigues, describe su ciudad.

Una descripción perfecta de lo que Lisboa es:

Una vieja ciudad, pero como esa persona mayor que se ve que ha sabido envejecer, que ha aceptado el paso del tiempo y ha sabido conservar lo mejor del pasado aceptando las transformaciones y mejoras del presente.

Llena de encanto y belleza!, que se transmite en cada calle, en la conservación de sus azulejos, sus calzadas de piedra que forman dibujos, sus miradores, monumentos

Siempre a sonreir tan hermosa y en el vestir siempre airosa, Lisboa ha sabido recomponerse de grandes catástrofes como un gran terremoto e incendio que acabó derruyendo gran parte de la ciudad o un incendio que destrozó su parte más bohemia hace tan solo 25 años.

El blanco viene de la añoranza, cubre tu rostro linda princesa, ciudad de la luz también llamada, la mayor parte de sus construcciones, sobre todo su parte antigua, son casas blancas que se distribuyen ocupando las colinas de la ciudad.

Lisboa es una ciudad para pasear y andar, tiene monumentos, museos y parques que visitar pero donde realmente está el encanto es en la calle. Lo bonito de esta ciudad es pasearla e ir descubriéndola poco a poco, ir a sus miradores, coger el famoso y antiguo tranvía amarillo, el mítico nº28 que te lleva de un extremo a otro de la ciudad, admirar sus construcciones de hierro como el puente 25 de Abril o el Elevador de Santa Justa… Sentarse en sus parques a leer un libro o beber una cerveza en sus “quiosques”.

De todos modos, no va a faltar en esta pequeña sección una guía con recomendaciones de restaurantes, cafés, miradores y pistas para poder ver el encanto que en ella veo.

Dividida en barrios, Lisboa adquiere una personalidad diferente en cada uno de ellos, si buscamos el barrio más tradicional, de casas pequeñas, calles estrechas con pendiente que nos llevan a la catedral y al castillo estamos hablando de Alfama,  Por el contrario, si buscamos calles anchas, con construcciones señoriales y bajos comerciales debemos ir a la Baixa y a la Avenida Liberdade. El Chiado era el barrio bohemio, en sus cafés podías encontrarte a escritores o pintores como los famosísimos Pessoa y Almada Negreiros que mantienen su recuerdo en el tradicional Café a Brasileira. El Chiado en 1988 sufrió un devastador incendio, 25 años el estudio del arquitecto Álvaro Siza continúa con las obras de reconstrucción de edificios que mezclan la arquitectura tradicional con los últimos avances arquitectónicos como los Armazens do Chiado o el Hotel do Chiado que cuenta con un restaurante-cafetería con terraza y vistas a la ciudad. La obra de Siza deja patios interiores donde se pueden ver muros antiguos, con escaleras y plataformas que te llevan a terrazas y miradores. Si seguimos subiendo tenemos una de las zonas más “chics” de la ciudad, Principe Real, llena de terrazas y tiendas con el último diseño.

Lisboa está situada en colinas (dicen que 7) lo que hace que tenga numerosos miradores en lugares muy variados. Desde el castillo tienes una bonita panorámica de la ciudad, pero si no te quieres gastar los 7 euros de la entrada, una vista muy similar puedes encontrar en los miradores de Graça y un poco más alejado pero con unas mejores vistas el Miradouro Senhora do Monte. Para acceder a ellos puedes coger el mítico eléctrico 28 o ir paseando por sus calles empinadas e ir dejando atrás otros miradores como el de Santa Luzia o Portas do Sol que miran hacia el Tajo.

Si cruzamos Baixa en busca de otras vistas tenemos el Miradouro de Sao Pedro Alcantara, al pie de Bairro Alto y Principe Real, vistas al Castillo y los miradores antes hablados, a él podemos acceder con el Elevador da Gloria que se puede coger en la Plaza de los Restauradores.

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