nuevo curso

Se acabó agosto, se acabó el verano.

 Y es verdad que el calendario me contradice, pero en septiembre quien no está trabajando está pensando en ello. Este mes es el de volver a la rutina, al día a día, atrás quedan los días de playa, las comidas multitudinarias, los aperitivos, las fiestas populares… en fin, atrás queda el jaleo y la multitud. Porque en pocos veranos faltan las masas de gentes, y aunque huyamos de ellas y elijamos un destino calificado como “poco turístico” no iremos a cenar a un restaurante vacío, porque para nuestro subconsciente la cantidad de gente es proporcional a la calidad del lugar… somos complicados y contradictorios.  

Además el verano es conocido por el tiempo perfecto para “hacer sociedad”, para salir, pasear y relacionarse (de ahí los famosos amores de verano), no hay verano sin amigos o familia, pero todo esto en septiembre empieza a desaparecer. Las personas con el frio, el trabajo y las preocupaciones terrenales comienzan a hibernar y dejamos de hablar de multitud para hablar de SOLEDAD, de otoño.

Y yo de alguna forma quiero desvalorizar esta soledad, estas ganas de autolapidarse, y afrontar estos meses venideros de una manera más positiva. Para ello me remito a este fragmento do Livro do Desassossego de Fernando Pessoa,  un escritor portugués que bien merece la pena conocer,  porque como bien entenderéis después de leerlo, no es culpa nuestra sentirnos así.

(…) “La libertad es la posibilidad de mantenerse aislado. Eres libre si puedes apartarte de los hombres, sin que te obligue a recurrir a ellos la falta de dinero, o la necesidad gregaria, o el amor, o la gloria, o la curiosidad, cosas que ni del silencio ni de la soledad pueden alimentarse. Si te resulta imposible vivir solo, es que naciste esclavo. Puedes poseer todas las grandezas del espíritu, todas las del alma: serás un esclavo noble, o un siervo inteligente, pero no serás libre. Y no es que sea culpa tuya esa tragedia, porque la tragedia de haber nacido así no es culpa tuya, sino exclusivamente del Destino consigo mismo. Ay de ti si, habiendo nacido libre, capaz de bastarte a ti mismo y vivir apartado, la penuria te fuerza a convivir. Esa sí es tu tragedia, la que arrastras contigo.
Nacer libre es la mayor grandeza del hombre, lo que hace al humilde ermitaño superior a los reyes y a los mismos dioses, que a sí mismos se bastan por la fuerza, y no por el desprecio de la fuerza”

Y acabo con una foto de mis vacaciones porque al menos tenemos todo el mes de septiembre para presumir de ellas, y decir que el verano ha sido espectacular (no pasa nada si exageramos en los adjetivos).

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