ruinas modernas

 

Ruinas modernas es un inventario fotográfico de urbanizaciones abandonadas, realizado por la arquitecta Julia Schulz-Dornburg, donde se muestran los residuos materiales de la especulación inmobiliaria, de ese boom en la construcción que con ansias queremos dejar atrás.

A través de una recopilación geolocalizada de fotografía aérea y planos de conjunto, se muestra el despropósito de estos proyectos totalmente descontextualizados que eran  vendidos por medio de una publicidad que remetía a una inversión de futuro. Toda una ironía para la situación en la que ahora se encuentran.

“La incredulidad y la fascinación por lo absurdo han sido el motor de este proyecto, la razón por la cual hasta hoy no me he cansado y porque todavía no estoy deprimida. Escuché, en 2009, las primeras noticias sobre Gran Scala. La prensa hablaba de la idea de levantar en pleno desierto de Los Monegros una macro ciudad del juego con 32 casinos y cinco parques temáticos que iba a atraer a millones de visitantes al año”.

“Allí me enganché”.

“Como si con la parte desmesurada de la propuesta no hubiese bastado”, continúa la arquitecta, “el proyecto estuvo rodeado de un gran secretismo en cuanto a su emplazamiento (se barajaban varios lugares, como en EuroVegas), como si el lugar propio del proyecto, el solar, la tierra, el contexto no tuviese ninguna importancia o interés. Y como si la propuesta surrealista y la descontextualización absoluta no fuese lo suficiente para despertar mi curiosidad, la prosa de la promoción y la fantasía desbordante de lo planos me convencieron de todo.

“Me encontré con muchas cosas pero con una reacción cómica nunca hasta ahora. Personalmente sigo sorprendida y incrédula. Para mí, las ruinas contemporáneas son como un déjà-vu, un déjà-vu de un futuro presente que ya tenemos aquí pero que aún no sabemos organizar”.

La cuestión ahora, o en un futuro más proclive, es que hacer con esas estructuras e infraestructuras, tal vez tengamos que reelaborar proyectos con un programa que se adapte realmente a las necesidades humanas y no económicas, proyectos a los que se le suma un nuevo condicionante, una estructura ya existente, reciclar.

Más información en El Mundo y en Julia Schulz-Doesburg

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